Dale un toque sagrado a tu día

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cocinando 1Hoy se celebra en el planeta bajo diferentes mascaras a la virgen en sus diferentes manifestaciones generando una poderosa MASA CRITICA por lo tanto mi recomendación es alimentarnos con cebada. Un alimento regenerador y catalizador.

Citado en la Biblia y usado por Jesús en “la multiplicación de los panes”. Precisamente las primeras ostias de los cristianos se hacían con harina de cebada y agua.

En las escuelas filosóficas, médicas y matemáticas de los griegos, era el alimento recomendado por Platón, Hipócrates y Pitágoras para los alumnos, por ser ideal para promover la capacidad de pensar, concentrarse y atender las enseñanzas, estando prohibido el consumo de alimentos muy proteicos. También los guerreros griegos consumían cebada, hábito citado en la Ilíada y la Odisea. Tanto Hipócrates como Galeno recomendaban el agua de cebada en todas las enfermedades agudas

En cuanto a sus propiedades medicinales de la cebada son; además de ser nutritiva, tiene propiedades antiespasmódicas, algo astringente, digestiva, antifebril. Se utiliza para tratamiento de tos irritativa, digestiones pesadas, deficiencias en la secreción de jugos digestivos, irritaciones digestivas, enfermedades febriles. Combate el estreñimiento en general por su contenido en fibra, especialmente si se utiliza el grano entero.

Pan seco de cebada

cocinando 2 Ingredientes:

Papilla previa:

  • 200 g de agua
  • 50 g de harina de cebada

Masa:

  • Papilla previa
  • 150 g de harina de cebada
  • 1 cucharadita de malta molida
  • 1/2 cucharadita de levadura fresca
  • 1/2 cucharadita de sal  marina molida
  • Harina adicional para espolvorear

Preparación: La noche anterior se prepara la papilla previa. El objeto de esta papilla es proporcionarle un pelín de elasticidad a la miga y al pan en general, si no se hiciera así, saldría más quebradizo. Se lleva el agua a ebullición y se deja enfriar hasta 80 ºC. Se añade entonces la harina, se mezcla bien y se deja enfriar y reposar toda la noche.

Al día siguiente se mezcla este engrudo con el resto de los ingredientes, hasta obtener una masa suave, que se deja elevar dos horas o hasta que se aprecie que se ha esponjado. A continuación se pone la masa sobre la encimera enharinada y se extiende con un rodillo, hasta unos 5 mm de grosor (a ojímetro). Se corta en rectángulos que se colocan sobre una bandeja de horno, donde se dejan subir otros 45 minutos, bien tapaditos (yo meto las bandejas en una bolsa de plástico).

Mientras tanto se precalienta el horno a 210 ºC (algo menos si es por convección). Se introducen las bandejas y se cuecen los panecillos durante unos 15 minutos. A continuación se baja la temperatura a unos 180 ºC y se dejan endurecer unos minutos. Hay que vigilarlos para que no se tuesten demasiado y se conviertan en un arma arrojadiza. Una vez bien cociditos, se sacan y se dejan enfriar sobre una rejilla.

Sírvelos con el acompañamiento que prefieras, pero en mi caso preferiré el aceite de oliva para darle un toque más sagrado.

Buen provecho.

Fuentes consultadas: lacebada10.blogspot.com; wikipedia.org
Imagenes cortesía de: invitadoinvierno.com; enriquea1.blogspot.com