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Sol Invictus - Observatorio

Hoy es Saturnalia, un antiguo día festivo romano que estaba relacionado con el solsticio de invierno. Las casa eran decoradas con velas y lámparas, y se prendían fogatas para atraer el regreso del Sol. Muchas costumbres de Saturnalia han sobrevivido en la celebración de Navidad.

Las Saturnalias

Las Saturnalias eran unas antiguas fiestas en honor a Saturno. Tenían lugar en diciembre, durante el solsticio de invierno. Con ellas se celebraba el fin de la época más oscura y el nacimiento del Sol Invictus.  Según Tito Livio se introdujeron en el año 217 a. C. para levantar la moral de los ciudadanos tras ser derrotados por los cartagineses.

En aquella semana de fiesta Roma era invadida por una alegría desenfrenada, recuerdo de la perdida Edad de Oro vivida bajo el reinado de Saturno. Durante esos días se suprimían las diferencias sociales, todos eran iguales y hermanos. Se cerraban los tribunales, las escuelas, las tiendas. Había intercambio de regalos y la gente se abandonaba a toda clase de bromas, incluso las más licenciosas. Todo era permitido a todos en aquel periodo.

El primer día se celebraba un sacrificio en honor del dios y se cortaba la cinta que lo ataba durante el resto del año para que no huyera de la ciudad. Entonces las fiestas se consideraban inauguradas y se organizaba un banquete público. Durante los seis días restantes se organizaban diversiones populares de todo tipo, entre las que destacaban las loterías y juegos de azar, que gozaban de gran aceptación. En la segunda jornada tenía lugar un carnaval.

Diosa de la abundanciaEl día más sobresaliente de las fiestas era el 19, porque se dedicaba de manera especial a Ops (Rea), diosa de la abundancia y esposa de Saturno. En aquel día incluso los esclavos participaban de la fiesta y, gozando de completa libertad, se vestían con los trajes de sus amos, que debían servirles incluso en la mesa. Es por eso que también se llamó a las Saturnalia “fiesta de los esclavos”. Éstos se ponían unos gorros llamados pileus, símbolo de libertad. Podían comer y beber cuanto desearan, y disfrutaban de tiempo libre.

Los romanos ricos, durante esos días, acostumbraban a tener la mesa completamente llena para cualquiera que se presentara en su casa. Era típico de las saturnalia un dulce elaborado a base de miel y frutos secos en cuyo interior se ocultaba una haba. El afortunado a cuya ración había ido a parar la haba era coronado como princeps saturnalicius, y los demás debían obedecer sus órdenes. Tenían además lugar combates de gladiadores y los mejores juegos en el Circo, a los que asistía gratuitamente todo el pueblo.

Las Saturnalia constituían, pues, una fiesta de alegría para los romanos y en especial para las clases más necesitadas. Se daba la libertad a los presos y se suspendían las ejecuciones. Pero con el tiempo degeneraron en las orgías más desenfrenadas. Dada la época del año en que se celebraban, el cristianismo, con el fin de santificarlas, colocó las fiestas de Navidad por esas fechas.

Conjura de CatalinaPero, además de ser tiempo de diversión, también eran unas fiestas propicias para conspiraciones y asesinatos: la conjura de Catilina se llevó a cabo durante las Saturnalia, aprovechando la circunstancia de que todo el mundo estaría ocupado con las celebraciones, y Caracalla planeó asesinar a su hermano también por esas fechas.

Los emperadores fracasaron en sus intentos por reducir el número de días que duraban estas fiestas. Augusto intentó que durasen sólo tres días, y Calígula cinco, pero sus intenciones provocaron la ira de la multitud y revueltas populares.

En la época imperial, con el desarrollo de la romanización en África, Saturno no sólo encarnó al Cronos helénico, sino también en los países de origen fenicio y cartaginés al gran dios semítico Baal.

Se representa a Saturno como un hombre viejo, desnudo, a veces con una pequeña hoz en una mano y un reloj de arena en la otra, a la manera del Crono griego. También se le representa devorando a sus hijos, como se ve en las pinturas de Rubens y Goya en el museo del Prado. En la iconografía de las estaciones personifica el invierno.

En Roma la anhelada Edad de Oro de todos los pueblos se identificó con la época del reinado de Saturno en Italia, que por entonces se conocía como Ausonia. Los dioses convivían con los mortales. Las puertas no existían, puesto que nadie tenía nada que ocultar y no había robos. Los hombres se alimentaban solamente de legumbres y fruta, porque nadie se había planteado matar. Entonces Saturno enseñó los rudimentos de la civilización y a manejar la hoz, así como a servirse mejor de la fertilidad espontánea del suelo. Era una época en que la lana tomaba por sí misma vivos colores en el lomo de corderos y carneros, las zarzas ofrecían deliciosos frutos y la tierra gozaba de una eterna primavera. Los hombres no conocían las penalidades, ni la miseria ni la vejez, siendo siempre jóvenes. Cuando les llegaba la hora de la muerte se sumían en un dulce sueño eterno.

Desgraciadamente este paraíso se perdió, pero los romanos gustaban de rememorarlo con la veneración al viejo Saturno, al que habían transformado en un dios civilizador y bienhechor.

Fuentes: radiouniverso.org, themaskedlady.blogspot.com
Imagen: themaskedlady.blogspot.com