Vega y Altair nos observan desde el cielo…

Durante el verano boreal (entre junio y septiembre) un asterismo en forma de triángulo reina en el cielo. El Triángulo de Verano, compuesto por tres estrellas que forman parte de tres constelaciones distintas: Vega (Alpha Lyrae), Deneb (Alpha Cygni) y Altair (Alpha Aquilae).

Estas tres estrellas, al ser tan brillantes, se usan para localizar otras estrellas y constelaciones, como Vulpécula y Sagitario, que se encuentran en su centro. Aunque el Triángulo del Verano es un asterismo del Hemisferio Norte, se puede ver en los cielos australes a baja altura.

Vega (Alfa Lyrae)

Vega es la quinta estrella más brillante del firmamento. Es una estrella azul brillante que se encuentra a 25 años luz, una de las estrellas más cercanas a nosotros. Es la más brillante del Triángulo del verano. Hace 14 mil años Vega era la estrella del norte, y volverá a serlo dentro de 11 mil años.

Tiene tres veces el diámetro de nuestro sol. Es la estrella principal de la constelación Lira, que representa la lira de Orfeo. Vega también es una de las tres estrellas brillantes que dividen el cielo del hemisferio norte en tercios, las otras son Arcturus y Capella.

El nombre de la estrella era anteriormente escrito como Wega, y proviene de la palabra árabe Waqi, que significa caída o aterrizaje, de la expresión Al Nasr al Waqi, El águila en picado, que es como los árabes del siglo XI conocían a la constelación de la Lyra, a la que imaginaban como a un ave de presa (un águila o, más probablemente, un buitre) cayendo en picado sobre su presa, y portando una lira entre las garras. El vocablo fue transcrito para occidente en las tablas alfonsinas, durante el siglo XIII. Por su parte, la concepción clásica greco-latina imaginó a las estrellas de esta constelación como la lira de Orfeo, que Zeus colocó en el cielo al morir su propietario.

Altair (Alfa Aquilae)

Altair es la décimo segunda estrella más brillante del cielo y la estrella principal de la constelación del Águila. Es el vértice sur del Triángulo del verano. Altair es la estrella más fría de las tres que conforman este asterismo y también la menos luminosa.

Es una enana en cuyo núcleo se fusiona hidrógeno, convirtiéndose en helio. Es once veces más brillante que nuestro sol y se encuentra a 16,7 años luz de nosotros.

La Historia del Arriero y la Tejedora

A finales del verano, las estrellas Altair y Vega se elevan en el cielo nocturno, y los chinos, cuentan la siguiente historia de amor, de la cual existen diferentes versiones:

“Un joven arriero llamado Niulang (niú láng: “el arriero”, la estrella Altair) se encuentra en su camino con siete hadas bañándose en un lago. Alentado por su travieso compañero el buey, hurta sus ropas y esperan a ver qué sucede. Las hermanas hadas eligen a la hermana menor y la más bella, Zhinü (Zhï nü, “la tejedora”, la estrella Vega), para recuperar sus ropas. Ella lo hace, pero como Niulang la ha visto desnuda, se ve obligada a aceptar su propuesta de matrimonio. Ella resulta ser una maravillosa esposa y Niulang un buen esposo, y son muy felices juntos. Pero la “Diosa del Cielo” (en algunas versiones es la madre de Zhinü) descubre que un simple mortal se ha casado con una hada, provocando su ira. (En otra versión, la Diosa obliga al hada a volver a su tarea de tejer coloridas nubes en el cielo, ya que ella no podía hacerlo mientras estaba casada con un mortal). Rechaza este matrimonio porque es un amor utópico y separa a los amantes para siempre enviándolos al cielo en forma de dos estrellas, tomando su alfiler, la Diosa abre el cielo formando un ancho río para separar a los dos amantes para siempre (y formando así la Vía Láctea, que separa a Altair y Vega).

Zhinü permanece para siempre a un lado del río, hilando tristemente su telar, mientras Niulang la ve desde lejos, y cuida de sus dos hijos (las dos estrellas que lo rodean β y Aquilae).

Pero una vez al año, todas las urracas del mundo se compadecen de ellos y vuelan hasta el cielo reuniéndose para formar un puente (“el puente de las urracas”, Que Qiao) que atraviesa la Vía Láctea sobre la estrella Deneb en la constelación de Cygnus, para que los amantes puedan reunirse por una sola noche, en la séptima noche de la séptima luna, aunque si ese día llueve, los ancianos dirán que son las lágrimas del granjero, Niulang, y del hada, Zhinu, que no han podido verse el único día que los dioses se lo permiten”.

¿Cuántas veces te detienes a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerda el axioma que dice “Como es arriba… es abajo” … El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.

Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo.
Imitar lo observado nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.