El hombre que dio vida a la mitología.

Tolkien

Tolkien“Si diéramos a la comida, la alegría y las canciones más valor que al oro, este sería sin duda un mundo más feliz”. Tolkien

Cada día hay en el Universo una estela dejada por la acción de otros seres humanos que al igual que nosotros buscaban la excelencia. Hoy esa  estela o  “Semilla del día” fue sembrada por…

John Ronald Reuel Tolkien, escritor, poeta, filólogo y profesor universitario británico, conocido principalmente por ser el autor de las novelas clásicas de la alta fantasía El hobbit y El Señor de los Anillos.

El Señor de los Anillos se volvió tremendamente popular en la década de 1960 y se ha mantenido así desde entonces, situándose como una de las obras de ficción más populares del siglo XX a juzgar por sus ventas y las encuestas de lectores, como la realizada por las librerías Waterstone’s de Reino Unido y la cadena de televisión Channel 4, que eligió a El Señor de los Anillos como el mejor libro del siglo.

Era amigo cercano del también escritor C. S. Lewis y ambos eran miembros de un informal grupo de debate literario conocido como los Inklings. Tolkien fue nombrado Comandante de la Orden del Imperio Británico por la reina Isabel II el 28 de marzo de 1972.

Doctor honoris causa por varias universidades (Nacional de Irlanda, Oxford…); vicepresidente de la Philological Society; miembro de la Royal Society of Literature. Cuatro años antes de su muerte, a los 81 años de edad, en 1969, la reina Isabel II le otorgaría la Cruz del Imperio Británico. En su honor se fundaron, en primer lugar, la Mythopoeic Society norteamericana, y la Tolkien Society británica, y decenas de sociedades similares por todo el mundo.

Su amor por los mitos y su fe devota se unieron en su creencia en que la mitología «es el eco divino de la Verdad».[

Los escritos de Tolkien también demostraron un gran respeto hacia la naturaleza, siendo un gran amante y defensor de los árboles y los bosques. Tolkien demostró un intenso rechazo a los efectos colaterales de la industrialización, que consideraba devoradora del paisaje ruralinglés. Esta actitud conservacionista puede ser percibida en su trabajo; siendo el caso más palpable su retrato de la «industrialización forzada» de la Comarca al final de El retorno del Rey

Su pasión por los idiomas comenzó a los 8 ó 9 años de edad, cuando se deleitaba con el sonido del latín en los labios de su madre o se entretenía con su prima Mary inventando sus propias lenguas, como el «animálico» o el «nevbosh» (‘nuevo disparate’). Algo más tarde creó el «naffarin» (basado en el español que aprendía con la ayuda del padre Morgan). Después descubriría el gótico, el galés y el finlandés, base de sus grandes creaciones: el sindarin, la lengua de los sindar, y, sobre todo, el quenya, la lengua de los noldor; alentado por sus profesores Kenneth Sisam, catedrático de instituto en Literatura Comparada y con quien competiría por la cátedra de Anglosajón en el Merton College de la Universidad de Oxford, y Robert Gilson, quienes descubrieron en él a un gran filólogo.

Su carrera académica y su producción literaria son inseparables de su amor hacia el lenguaje y la filología. Se especializó en la filología del griego durante la universidad y en 1915 se graduó con nórdico antiguo como materia especial.

Trabajó para el Oxford English Dictionary desde 1918. En 1920, fue a Leeds como profesor de Inglés, donde reclamó crédito por aumentar el número de estudiantes en lingüística de cinco a veinte. Dio cursos sobre el verso heroico en inglés antiguo, historia del inglés, varios textos en inglés antiguo y medio, filología del inglés antiguo y medio, filología introductoria a germano, gótico, nórdico antiguo y galés medieval. Cuando en 1925, con treinta y tres años, Tolkien solicitó el profesorado en anglosajón de Rawlinson y Bosworth, presumió de que sus estudiantes de filología germana de Leeds habían formado un «Club Vikingo».

Tolkien considera los lenguajes inseparables de la mitología asociada con ellos, y consecuentemente tomó tenue vista de las lenguas auxiliares: en 1930 un congreso de esperantistas escucharon esto de él, en su conferencia «Un vicio secreto», «La construcción de su lenguaje engendrará una mitología», pero en 1956 concluyó que el «volapük, esperanto, ido, novial, etc, etc, están muertos, más que otras lenguas ancestrales no utilizadas, debido a que sus autores nunca inventaron ninguna leyenda en esperanto».[