Vivaldi, el compositor de todos los tiempos

Vivaldi

VivaldiIgor Stravinski comentó en una ocasión que Vivaldi no había escrito nunca quinientos conciertos, sino «quinientas veces el mismo concierto». No deja de ser cierto en lo que concierne al original e inconfundible tono que el compositor veneciano supo imprimir a su música y que la hace rápidamente reconocible.

Cada día hay en el Universo una estela dejada por la acción de otros seres humanos que al igual que nosotros buscaban la excelencia. Hoy esa  estela o  “semilla del día” fue sembrada por…

Antonio Lucio Vivaldi. Compositor y músico del Barroco tardío, uno de los pináculos del Barroco, de la música occidental y de la música universal, su maestría se refleja en haber cimentado el género del concierto el más importante de su época.

Compuso unas 770 obras, entre las cuales se cuentan 477 conciertos y 46 óperas. Es especialmente conocido a nivel popular por ser el autor de la serie de conciertos para violín y orquesta Las cuatro estaciones.

Esta obra, forma parte del ciclo de su opus 8 “Il cimento dell’armonia e dell’inventione”, tiene una importancia capital por suponer la ruptura del paradigma del Concerto Solli, establecido por el mismo Vivaldi. Hasta entonces, el Concerto Solli era un concierto en el que el instrumento solista llevaba todo el peso de la melodía y la composición, y el resto de la orquesta se limitaba a ejercer el acompañamiento según las reglas de la armonía.

Sin embargo, Las cuatro estaciones son un concierto para violín en el que la orquesta no actúa como mero fondo de acompañamiento, sino como un relieve: no se limita a acompañar al solista, sino que ayuda al desarrollo de la obra. Esto influirá posteriormente en los conciertos de Händel y, sobre todo, de Bach, ya que estudiaría asiduamente los conciertos de Vivaldi, y sería a partir de las innovaciones originales de él que Bach perfeccionaría el concepto de concierto.

De esta manera, con la forma musical de los Concerto Solli se lograría definir de manera definitiva lo que podría llamarse el concierto para instrumento solista moderno, estableciéndose un equilibrio perfecto entre solista y orquesta, sin que el concierto llegue al extremo de tener que ser considerado un Concerto Grosso, en el se establece un diálogo entre orquesta y solistas de manera que los papeles de solista y acompañante se intercambian entre un pequeño grupo de instrumentos (el concertino, a veces un único instrumento) que actúa usualmente de solista, y la orquesta (el ripieno). Llegar a este punto sin embargo fue un proceso que condujo de Arcangello Corelli y Giuseppe Torelli a los ciclos donde podría decirse Vivaldi experimenta con este género instrumental. Cabe destacar por ejemplo el ciclo del Opus 3, donde se percibe un gran dominio en su concepto de concerto grosso y concerto con soli, donde los más conocidos son el Opus 3 N6 en la menor y el Opus3 N11 en re menor, donde se presenta un maravilloso ejemplo de fuga a cuatro voces (2 violines, viola, violonchelo y continuo).

Así, Las cuatro estaciones representan el Concerto Solli perfecto, a tal grado que influye notablemente la música de Johann Sebastian Bach, y ésta inexorablemente en Haydn; y Haydn, a su vez, al convertirse en maestro de, entre otros, Mozart y Beethoven, extiende la influencia de Vivaldi a más músicos sin que, probablemente, hubieran conocido la obra de Vivaldi.

Es uno de los temas centrales en la novela de ficción histórica La Copa Antonio Vivaldi, en la que una competición de música nombrada en su honor sustituye a la Copa Mundial de Fútbol.

La Copa Antonio Vivaldi es una novela de ciencia ficción/fantasía, escrita por José Huerta Ibarra y publicada en México en 1995. Su temática central son los mundos paralelos, abordados a través de la realización de dos copas mundiales: El mundial de la Copa Jules Rimet en México, en 1970, en un universo, y la copa Antonio Vivaldi en Roma, en 1776, en otro universo paralelo.

En la novela se abarca una serie de universos, llamados Mundos Paralelos (MP) cada uno determinado por distintos eventos históricos, que interactúan escasamente unos con otros. La mayoría de las personas no se encuentran ubicadas en el mismo punto temporal en los distintos universos. Así, los protagonistas de la novela se encuentran en 1970 en uno de los mundos, pero en 1776 en el alterno, y se sugiere la existencia de un tercer universo en el que vivirían en 1570.

La interacción entre los universos se produce por medio de los sueños. Al dormir, una persona sueña su existencia en otro de los Mundos Paralelos, si bien al despertar recuerda sólo su existencia en el mundo en el que vive, y concibe a los demás mundos como sueños. Partiendo de la suposición de que al dormir se tienen cinco periodos de sueño, puede inferirse que existen al menos seis Mundos Paralelos distintos, cada uno de los cuales sueña a los otros cinco.

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