Bienvenido Noviembre

“Bienvenido Noviembre… mes de “reflexión” … Al principio, se representó a noviembre bajo la figura de la diosa Isis. Los modernos lo representan bajo la forma de un personaje vestido de hoja seca con una mano apoyada en el signo de Sagitario y la otra sosteniendo un cuerno de la abundancia, de donde salen ciertas raíces, último presente que nos ofrece la tierra.”

“Llegamos a noviembre, el penúltimo mes del año. El nombre de este mes deriva de Novem, nueve en latín, por haber sido el noveno mes del año en el calendario romano antiguo. Sin embargo, al intercalarse dos meses más tarde en el calendario, este mes noveno ha acabado siendo el undécimo de nuestro calendario gregoriano. En noviembre los días tienen unas 10 horas de luz en nuestras latitudes, por lo que disponemos de unas 14 horas diarias para observar el cielo nocturno.”

En algunas culturas, la luna llena de noviembre se llama Luna del Castor, por acaecer en un momento que es favorable para la caza de estos roedores; en otros lugares recibe el nombre de Luna Escarchada.

“En noviembre tienen lugar dos lluvias de meteoros: las Táuridas y las Leónidas. Las Taúridas son pequeños fragmentos del Encke, uno de los cometas brillantes de periodo más corto, pues tan solo tarda unos 3 años en completar su órbita alrededor del Sol. El máximo de actividad de esta lluvia será el día 4 de noviembre, durante la luna llena.”

“Las Leónidas, como su nombre indica, tienen su radiante en la constelación de Leo. Están originadas por el Tempel-Tuttle, un cometa de 33 años de periodo que posee un núcleo de unos 2 kilómetros de tamaño.. Son meteoros muy brillantes y extremadamente rápidos pues alcanzan velocidades de unos 250.000 kilómetros por hora. La de las Leónidas es una lluvia que varía mucho de un año a otro. Resulta particularmente activa en los años en que el cometa Tempel-Tuttle pasa cerca del Sol (por el perihelio). En esos años, las Leónidas se pueden convertir en una auténtica tormenta de meteoros. De hecho, la observación de las Leónidas en el siglo XIX, en particular la tormenta de 1833, tuvo un gran impacto en el estudio de los meteoros (que hasta entonces se consideraban fenómenos atmosféricos). Hace exactamente 50 años, en 1966, se contabilizaron más de 100.000 meteoros por hora. Habrá que esperar al próximo paso del perihelio del Tempel-Tuttle, en el año 2031, para ver otra gran tormenta de ese estilo. Por el momento, en este año 2017 se prevén unas decenas de meteoros por hora como máximo. La mayor actividad tendrá lugar en la noche del 17 al 18 de noviembre, una noche en que la luna estará aún muy brillante, pues el plenilunio ha sido el día 3. Para la observación de las Leónidas basta con situarse en un paraje oscuro, protegido de la contaminación lumínica, y no limitarse a la constelación de Leo, sino vigilar la mayor parte posible de la bóveda celeste.”

Siempre recordaré a un gran maestro que decía ser el mejor de los ladrones porque todos los días conscientemente robaba su energía al Sol, bebía el agua de los manantiales, tomaba frutos de los árboles y se bañaba en las aguas del mar. Yo no le entendí hasta que un día decidí robar su energía al Sol, tomar el fruto de un árbol beber en un manantial y bañarme en las aguas del mar como si estuviera robando, entonces comprendí la gran enseñanza de sus palabras… El Sol da vitalidad, el manantial da energía, el fruto da vida y el mar da plenitud. Cuando observamos lo que somos y lo que hacemos nos transformamos en lo que creamos.

¡Ese es el secreto del mes!