Júpiter hoy junto a la Luna

observatorio1Júpiter es la brillante «estrella» bastante cerca de la Luna, hacia su izquierda o izquierda superior, este mes. En su punto de máximo acercamiento están separados como por el ancho de un dedo visto con el brazo extendido.

Zeus o Jupiter

El dios por excelencia de la mitología griega no es otro sino Zeus, una divinidad de la tercera generación de los dioses que habitan en el Olimpo, que arrebata el poder celestial a su despótico padre Cronos para implantar un reinado marcado por sus andanzas de dios tan poderoso como atractivo y de hombre tan alegre como incansable en sus pasiones. Zeus fue el más importante de los hijos de Cronos, dios del tiempo, y Rea, diosa de la tierra. De hecho, su nacimiento fue crucial, porque marcó la lucha entre la decisión de su madre de salvarle la vida a toda costa y la obsesión de su padre por devorarlo. Cronos quería evitar, sin importarle los crueles medios que tuviera que usar para ello, la profecía de sus padres, los dioses Urano y Gea, que anunciaba que sería uno de sus propios hijos quienes terminarían por arrebatarle el trono.

La sucesión en el reino de los cielos ya había conocido episodios de lucha a muerte entre padres e hijos. En la segunda generación, Cronos se había levantado en armas, utilizando la ayuda de sus hermanos rebeldes, los cíclopes, para derrocar a su padre, Urano. Al saldar el enfrentamiento, el hijo no había dudado en humillar al vencido, castrándole implacablemente de un golpe certero con una hoz de pedernal. Asimismo había tomado la determinación de acabar con la profecía lanzada por sus progenitores usando el medio más sangriento. Cronos decide terminar con los hijos que le fuera dando Rea comiéndose sus cuerpos, para estar seguro de que sus descendientes desaparecían de su divino horizonte. Hestia, Deméter, Hera, Hades y Posidón fueron devorados por su padre, Cronos. Sin embargo Rea, logró salvar a uno de sus hijos, Zeus. Entregó al recién nacido a su abuela, Gea, para que lo llevara a un lugar seguro. Mientras que ella entregaba a su marido un fardo en el que una piedra simulaba el bulto de un bebé. En un principio Cronos, sin pensárselo dos veces, engulle a la pretendida criatura; pero acabó por darse cuenta del ardid y siguió buscando al hijo para evitar ser derrocado en el futuro por él.

Fuentes: radiouniverso.org, mitosyleyendasverdaderas.blogspot.com
Imagen: mitosyleyendasverdaderas.blogspot.com