Romero: una “especie” entre amor e inmortalidad

RomeroEn la antigüedad el Romero estaba consagrado a Afrodita la diosa del amor. Era una planta muy apreciada como afrodisíaco. Hombres y mujeres vivían encantados con sus efectos. La planta, de color verde persistente, era un símbolo de eternidad, de la vida y la inmortalidad. Estos dos aspectos, «amor e inmortalidad», parece ser el motivo principal de su uso. El nombre que los romanos dieron a esta planta significa «rocío del mar» (latín, «rosmarinus»). El aroma de este aceite es acre y fuerte, un tanto dulce y meloso, recuerda al alcanfor. Su sabor es urente y amargo. A pesar de tener propiedades «femeninas” muy desarrolladas, el carácter predominante del Romero es «masculino».

Esta cualidad del aceite del Romero se expresa en el tipo de acción que ejerce sobre nuestro organismo: la parte dulce de su aroma nos indica que actúa sobre el metabolismo de los azúcares en el organismo, apoyando su regulación. Al mismo tiempo aumenta nuestra energía y mejora la capacidad de concentración y las facultades mentales y sensoriales.

El Romero es utilizado muy a menudo en el agua de colonia. Era uno de los ingredientes principales del «Agua de Hungría», bautizada así por lo bien que le fue a una de las reinas de Hungría. También forma parte de lociones para el cutis. Si tienes picores pon diez gotas de A.E. en el baño. Unas cuantas gotas en videt son un antiséptico natural.

Se utiliza para condimentar y sazonar platos de carne, pescado, parrilladas y caza. El romero casa con las aves, el conejo y el cordero; debido a sus propiedades bactericidas evita la putrefacción y ayuda a digerir las grasas. Los romanos lo utilizaban en los guisos como protección frente al cólera. Se ponen las ramillas enteras en los adobos para carnes y en los estofados y es mejor retirarlas antes de servir, pues las hojas son duras, aunque los brotes más tiernos y las flores pueden ser consumidos crudos. Le da mucho sabor y le confiere sus propiedades medicinales al aceite y al vinagre y también a los vinos (una ramita metida en una botella de vino mediocre mejora mucho su «bouquet»).

Sabiduría popular: El Romero antiguamente se quemaba en los templos griegos como ofrenda a las diosas y a los dioses. Tiene una larga tradición popular mágica como estimulante del amor. Las coronas de novia se entrelazaban con Romero fresco, y la planta ha sido utilizada en innumerables rituales destinados a fomentar el amor.