Sentido Común

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CommonSenseEn un día como hoy… Se publicó «Common Sense» (Sentido Común), fue un ensayo escrito por Thomas Paine. Pensador político, revolucionario, ilustrado y liberal británico, precursor directo del anarquismo.

Se publicó por primera vez el 10 de enero de 1776, durante la Revolución Americana. El ensayo ejerció una gran influencia sobre la opinión pública durante la guerra de Independencia estadounidense, presentando a los colonos un argumento a favor de la independencia frente al dominio británico en un momento en que la cuestión de la independencia provocaba todavía suspicacias y gran parte de los colonos se sentían indecisos ante dicha cuestión. Paine redactó el panfleto en un estilo corriente para que la gente pudiera entenderlo sin dificultad, renunciando así a la Filosofía y al Latín, referencias utilizadas por los escritores de la era de la Ilustración.

Paine estructuró la obra como si se tratara de un sermón incluyendo bastantes referencias a la Biblia como si fueran formulas y para influir de esa manera en el modo de actuar de la gente. El historiador Gordon S. Wood describió El Sentido Común como «el panfleto más incendiario y popular que se publicó durante la etapa revolucionaria.»

El ensayo afirmaba que las colonias norteamericanas no obtenían ninguna compensación de su metrópolis, cuyo único propósito era explotar sus riquezas, y que cualquier análisis sensato concluiría con la necesidad de obtener la independencia del dominio británico y establecer un gobierno republicano propio.

Esta obra, publicada anónimamente, constituyó un éxito editorial sin precedentes en América.

thomas_paineThomas Paine es de humilde origen e hijo de un cuáquero y de una anglicana, recibió una educación que se limitaba a saber leer, escribir y las cuatro operaciones. Se formó pues de forma autodidacta y llegó a ser el más importante revolucionario norteamericano, con ideas en conflicto con su tiempo que batallaban contra el sexismo, la esclavitud, el racismo y la monarquía, a la que se opuso proponiendo en su lugar la república. Como otros ilustrados, también abominó de la superstición. Su suerte cambió al conocer a Benjamín Franklin, quien lo animó a buscar fortuna en América dándole cartas de presentación. Llegó a Filadelfia en 1774 y allí dirigió la Pennsylvania Magazine or American Museum. Publicó después una serie de opúsculos separatistas y polémicos, como Esclavitud africana en América.

Al alzarse las Colonias, Paine sostuvo que, además de rechazar los nuevos impuestos, también debía reclamarse la independencia, postura que divulgó en el más famoso de los folletos impresos que divulgaron esa idea, Common sense, Sentido común, que alcanzó la tirada de medio millón de ejemplares y, al convencer a los norteamericanos de que sólo la independencia podía resolver sus problemas, allanó el camino a la Declaración de la Independencia, ratificada el 4 de julio del mismo año. Cuando las tropas de Washington estaban a punto de desunirse, publicó el panfleto La crisis americana, que levantó los ánimos insurgentes y que por orden de George Washington fue leído a todos sus soldados.

Tras acabar con éxito la guerra, volvió a sus apuros económicos, pues nunca consintió en pedir derechos de autor por sus panfletos. Viajó a Europa y para evitar que William Pitt declarara la guerra a Francia divulgó la idea entre los británicos de que las guerras sólo acarreaban más impuestos.

Luego se dedicó a refutar las ideas de Edmund Burke sobre la Revolución francesa en su obra maestra, Derecho del hombre, impresa en dos partes, la primera en 1791 y por la cual fue expulsado del país. Refugiado en Francia, Paine fue encarcelado por Robespierre por declararse abiertamente contra el régimen del Terror.

En prisión empezó a escribir Edad de la Razón, un clásico del librepensamiento anticlerical donde, pese a admitir la existencia de Dios, proclama las contradicciones de la Biblia como antes había hecho Voltaire y rechaza su brutalidad y crueldad, anunciando las múltiples y enfrentadas lecturas que ha suscitado en iglesias de todo tipo. Niega su carácter revelado. La existencia de Jesús es probablemente un mito. Todas las iglesias habidas y posibles no son más que invenciones humanas, son máquinas de poder y sirven al despotismo y a la avaricia de sus sacerdotes. «Mi iglesia es mi propia mente». Tres años más tarde publicó su panfleto Justicia agraria.