

Esta reflexión proviene de la noción que en momentos de turbulencia y futuros inciertos, las personas tienden a anclarse en sus paradigmas personales, limitando su flexibilidad y creando una especie de status quo escondido dentro de los tiempos de cambio.
También se dice mucho que este proverbio aplica a las personalidades: Mientras más profesan cambio, más esconden la carencia del mismo; creando una especie de anclaje emocional en la personalidad base para tratar de darle estabilidad a la psique durante tiempos difíciles.
Momento para recordar las palabras de Heidegger nuestra SEMILLA DE HOY «Caminos, no obras».
Imagen: blog.fatimabril.es













