Conserva tu “centro”

Desde ya Venus estacionaria para iniciar su movimiento directo nos invita a hacer lo mismo.

Conjugación del verbo desear:

Yo deseo… tu deseas… el desea…

El secreto está en saber “valorar lo que deseas”

Enfrentamiento anual del Sol con Neptuno activando de manera importante nuestro mundo sensorial… nos tornamos más sensitivos con dos direcciones la emocional y la sensorial dependiendo de nuestra vibración.

Días de mucha cautela en los que la realidad se torna irreal y viceversa… pareciendo que el mundo está al revés.

Conserva tu “centro” y piensa dos veces antes de tomar cualquier decisión. Al hacerlo automáticamente cambia tu percepción y con ella tu vibración.

Carl Jung

El 25 de julio, Venus (el planeta del dinero, del amor, del autocuidado, las conexiones íntimas) comenzó su danza en retroceso por el cielo. Durante 40 días y 40 noches caminará hacia atrás, desapareciendo de nuestra vista, y reapareciendo ya no como lucero de la tarde, si no, como lucero de la mañana, retomando su marcha directa el 6 de septiembre.

Para los mayas, Venus, es el planeta que despierta a la Tierra, y cuando nos permitimos tomar a consciencia sus misteriosos ritmos podemos obtener profundos aprendizajes y amorosas maneras de ascender.
Esta cuarentena en que Venus retrocede y reaparece como estrella de la mañana nos invita a re-evaluar todo eso que amamos, todo lo que nos provoca gozo y alegría; y también nos llama a re-considerar nuestro paso o danza por la Tierra, cómo es que estamos amándola, cómo es que estamos sirviendo a la vida.

Este tiempo en que Venus retrograda y «desaparece» del cielo (cada 18 meses), siempre nos invita a re-evaluar nuestra conexión con todo lo que es y con nuestras relaciones (todas, humanas, materiales y espirituales). Aquí es cuando podemos mirar cómo están sustentadas… ¿están en verdadero amor y alegría o en el miedo y el control?

Venus comienza su retrogradación en el signo de Virgo, y esto nos puede llevar a desear tener claridad acerca de nuestro propio camino. Recordemos que el signo de Virgo está también asociado con la Virgen, los arquetipos femeninos y lo Sagrado Femenino en cada una de nosotras.

Con Urano también entrando en fase retrógrada el día 26 de julio (un día después que Venus), podemos sentir también el llamado a re-evaluar cuál ha sido nuestra revolución personal, de qué cadenas nos hemos liberado y cómo es que vamos a permitirnos tejer una nueva manera de vivir, acorde a esa nueva libertad que nos requiere responsables desde el amor y no desde la obligación.

Desde lo personal a lo colectivo, la danza de cuarenta días de Venus nos está invitando a conectar con el corazón, a mirar -sin ego (sin historia personal, sin creencias limitantes, sin heridas) eso que constituye nuestro brillo interno para descubrir de qué manera podemos contribuir al mundo, desde qué nueva realidad. Nos invita a cruzar el puente desde el ser quien requiere ayuda al ser quien ayuda, porque se ha empoderado a sí misma.

Este cruce y descubrimiento será tan difícil o fácil como cada quien lo decida, según nuestras resistencias.

Estaremos siendo apoyadas por la retrogradación de Saturno en Escorpió, que sin duda nos permitirá mirar lo que ha sido nuestro pasado (2012-2014) para sembrar nuevas oportunidades y hacerlo distinto en nuestro presente-futuro. Esto nos ayudará a no quedarnos o anclarnos con lo que consideramos «errores» viejos, si no, poner nuestra atención y energía a reconocer que AHORA es un tiempo distinto, y que desde un nuevo corazón podemos permitirnos tomar NUEVAS DECISIONES. 

Venus es uno de los únicos dos altos astros femeninos en el cielo (el otro es la luna), lo que implica que este camino que podamos abrir durante los próximos cuarenta días (y cuya siembra florecerá en los próximos ocho años) tiene que ser conectadas con nuestro poder femenino.

Esta retrogradación y desaparición aparente del cielo de Venus es un llamado a descender a nuestras sombras y miedos para transformarlos en LUZ, mirando en dónde no estamos honrando nuestro femenino: nuestra palabra, nuestras relaciones, nuestra prosperidad, nuestro linaje, nuestra sanación, nuestra intuición, nuestro cuerpo, nuestra alegría, nuestra verdad, nuestra sexualidad, nuestros proyectos y nuestros verdaderos sueños (esos que tienen raíces en el corazón).

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