Portal 11:11

Apertura del Portal 11:11.

Portal que estará enmarcado por la cuadratura Neptuno Saturno y por una poderosísima Luna Nueva en el signo de escorpio explicada de forma magistral por Cristina Laird en “Astrología arquetípica”

“Aquí llega la Luna Nueva en Escorpio, que marca el comienzo del final del año, cuando empezamos a confrontarnos con las cosas que realmente debemos dejar ir de nuestras vidas, para hacer lugar para nuevas experiencias y descubrimientos. Un poco, como hacemos en nuestros móviles, cuando la memoria se llena y debemos quitarnos de encima fotos y videos que hemos ido acumulando a lo largo del año, y que cuando queremos guardar una nueva foto, no podemos.

Escorpio nos lleva a sumergirnos en el Submundo de nuestras emociones, como si quisiera recordarnos, que a pesar de ser seres racionales, como experimentamos en Libra, el signo anterior a Escorpio, que intenta convertirnos en verdaderos “seres humanos”, algo en nuestro interior todavía reacciona como una bestia, a la que no podemos controlar, por la mayor parte de nuestras vidas, por no decir, nunca. Escorpio es un signo intenso, emocional y apasionado que no está interesado en las medias tintas, sólo quiere vivir lo auténtico, con toda su potencia e intensidad, aunque esto signifique dolor y muerte, lo que es una realidad para este signo. Escorpio aprende a separarse desde muy pequeño, pues siempre hay muertes de seres queridos a su alrededor desde muy temprana edad o separaciones, como cambio de ciudad o país, que los obliga a decir adiós a amigos y familiares.

La leyenda de San Jorge matando al dragón es un buen arquetipo de este viaje escorpiónico, o Hércules luchando contra la Hydra, que cada vez que corta una de sus cabezas, cien más nacen en su lugar; Perseo, cortándole la cabeza a la Medusa, a quien no podía mirar, porque lo convertiría en piedra, es otro. Pero uno de mis favoritos es el de Orfeo, quien era un extraordinario músico, creador de la Lira; dicen que su voz era tan hermosa que todos los dioses quedaban extasiados al escucharle.  Cuando su mujer muere, mordida por una serpiente (hay muchas versiones de esto), el cae en la desesperación y le ruega a los dioses que se la devuelvan. En su tristeza deja de cantar, y los dioses se dan cuenta que ya no escucharán esa maravillosa voz. Por tanto Zeus arregla un encuentro con el Dios del Submundo, Hades, donde se encontraba Eurídice, su mujer. Hades quien disfrutaba de la creatividad de Orfeo como nadie, decide dejarle entrar en el Submundo, sin tener que morir, y salir caminando con su mujer detrás. Pero por supuesto, que con una condición. El debía caminar frente a ella y no podía darse vuelta para mirarla hasta estar fuera de los límites que separa el mundo de los vivos del de los muertos. La duda consume a Orfeo y se gira y por supuesto Eurídice entonces se esfuma frente a sus ojos. Que hermosa evocación del viaje que Escorpio debe hacer para aprender a dejar ir de cosas pasadas, que ya no cumplen ninguna función en su vida. El mirar atrás nos detiene y ralentiza nuestro camino hacia lo nuevo y además nos llena de conflicto al no poder hacer nada por rescatar los momentos pasados.

Esta Luna Nueva, se encuentra en conjunción a Mercurio, que es el único dios que puede manejar las oscuridades del Submundo sin tener que morir y volver a nacer, pues nos ayuda a concientizar, a comprender, a analizar nuestras emociones. Con su energía podemos racionalizar, escribir, explicarnos el “porqué” y el “para qué” de tanto dolor. La pregunta para esta lunación es: Qué es eso que debemos decir y no sabemos cómo?, Qué nos guardamos y para qué? porqué escondemos?  Quirón, en Piscis, que se encuentra opuesto a Júpiter en Virgo,  forma un trígono a la conjunción Sol-Luna-Mercurio, abriendo las puertas a la curación que llega cuando nos animamos a poner las cartas sobre la mesa, si acaso, para qué nosotros mismos podamos ver, con claridad, qué es eso que ocultamos y guardamos con tanta pasión. El ocultar le da la impresión de poder a Escorpio: “si yo sé lo que tú no sabes…”

Marte se pasea por el grado 29 de Virgo, preparándose para entrar el  signo de Libra en la madrugada del 13 de Noviembre. Sus últimos suspiros en Virgo nos trae problemas digestivos e inflamaciones en los intestinos, por todos aquellos temas que todavía no hemos aprendido a digerir y dejar ir de nuestras vidas.

Venus y Vesta se encuentran alineadas con los Nodos lunares, empujando la atención a nuestras relaciones personales. Vesta, nos ayuda tomarnos un espacio, a viajar hacia nuestro interior y dejar las luchas de poder con el otro, para que podamos mirar con más perspectiva, qué es eso que realmente está pasando entre “nosotros”,  entre “tú y yo”. “Si tu me la juegas, las pagarás”, dice Escorpio. “No importa el tiempo que pase”. La pregunta es: “Para qué?”. Si estás con alguien con quien sufres, la pregunta vuelve a ser: “para qué?” Si estás con alguien que te maltrata física o emocionalmente, la pregunta sigue siendo: Para qué?

La maravillosa habilidad de auto-inspección tan típica de Escorpio, es lo que nos enseña a contestar esa pregunta.

Usa las energías de esta luna nueva en Escorpio, para hacer una lista de todas aquellas cosas y personas que debes dejar marchar de tu vida, para una vez más, como el ave Fenix, volver a renacer a la increíble experiencia que es la vida y el descubrirnos una y otra vez.”

Doble espectáculo en el cielo: lluvias de Leónidas y Táuridas.

Llegamos a noviembre, el penúltimo mes del año. El nombre de este mes deriva de Novem, nueve en latín, por haber sido el noveno mes del año en el calendario romano antiguo. Sin embargo, al intercalarse dos meses más tarde en el calendario, este mes noveno ha acabado siendo el undécimo de nuestro calendario gregoriano. En noviembre los días tienen unas 10 horas de luz en nuestras latitudes, por lo que disponemos de unas 14 horas diarias para observar el cielo nocturno.

El novilunio sucederá el miércoles 11 en Libra, mientras que la Luna llena tendrá lugar el miércoles 25 en Tauro. En algunas culturas, la luna llena de noviembre se llama Luna del Castor, por acaecer en un momento que es favorable para la caza de estos roedores; en otros lugares recibe el nombre de Luna Escarchada. Nuestro satélite alcanzará su punto máximo de separación de la Tierra (apogeo) el día 7 y pasará por el más cercano (perigeo) el día 23.

Seguimos en un periodo excelente para observar los planetas. Un auténtico espectáculo tendrá lugar cada día del mes por el Este-Sudeste, entre las constelaciones de Leo y Virgo, desde un par de horas antes de la salida del Sol. Conviene realizar la observación entre las 6.30 y las 7.30 de la mañana. A principio de mes, Júpiter, Marte y Venus formarán una línea recta con la brillante estrella Régulo. Júpiter será el más alto de los tres planetas, mientras que Venus y Marte aparecerán muy juntos. Hay que tener en cuenta que Venus es el más brillante de los tres, unas doscientas veces más brillante que el rojizo Marte.

El día 7, el fino filo de la Luna menguante se situará muy próximo a la pareja de Venus y Marte. Según avance el mes, los dos vecinos de la Tierra irán separándose paulatinamente, con Venus perdiendo un poco de elevación cada día. Mercurio tan solo será visible, con dificultad, los primeros días del mes, muy bajo sobre el horizonte Este, en línea recta con los otros planetas; desaparecerá hacia el día 5 y no volverá a ser visible hasta diciembre, cuando reaparecerá en el crepúsculo. Saturno será visible al anochecer en la constelación de Escorpio, durante menos de una hora, muy bajo sobre el horizonte Oeste, y solo los primeros días del mes.

En noviembre tienen lugar dos lluvias de meteoros: las Táuridas y las Leónidas. Las Taúridas son pequeños fragmentos del Encke, uno de los cometas brillantes de periodo más corto, pues tan solo tarda unos 3 años en completar su órbita alrededor del Sol. El máximo de actividad de esta lluvia será el día 4 de noviembre, durante el cuarto menguante.

Las Leónidas, están originadas por el Tempel-Tuttle, un cometa de 33 años de periodo que posee un núcleo de unos 2 kilómetros de tamaño. Como su nombre indica, las Leónidas tienen su radiante en la constelación de Leo. Son meteoros muy brillantes y extremadamente rápidos, pues alcanzan velocidades de unos 250.000 kilómetros por hora. Sin embargo, la de las Leónidas es una lluvia que varía mucho de un año a otro.

Resulta particularmente activa en los años en que el Tempel-Tuttle pasa cerca del Sol (por el perihelio). Por eso, el periodo de 33 años del cometa se traslada en un periodo de 33 años en la actividad de esta lluvia de estrellas. Un par de años antes y después del paso por el perihelio de este cometa, las Leónidas presentan un gran número de meteoros y puede llegar a ser la lluvia de estrellas más espectacular entre todas las que tienen lugar a lo largo del año. De hecho, la observación de las Leónidas en el siglo XIX, en particular en el año 1833, tuvo un gran impacto en el estudio de los meteoros (que hasta entonces se consideraban fenómenos atmosféricos).

Habrá que esperar al próximo paso del perihelio del Tempel-Tuttle, en el año 2031, para ver un gran espectáculo. Por el momento, para este año se prevén unos 20 meteoros por hora como máximo. La mayor actividad de las Leónidas tendrá lugar el día 17 de noviembre, cuando la luna estará en fase de cuarto creciente, por lo que resultará interesante realizar la observación de las estrellas fugaces ese mismo día, o incluso en los dos o tres días anteriores. Para la observación de las Leónidas basta con situarse en un paraje oscuro, protegido de la contaminación lumínica, y no limitarse a la constelación de Leo, sino vigilar la mayor parte posible de la bóveda celeste.