

En un día como hoy nace George Bush, 41º presidente de los EE.UU. (1989-1993).
Bush y el plan maestro de Dios
Se puede afirmar, como lo hace Greenberg, que hoy casi todos los miembros del Partido Republicano son «hijos de la revolución de Reagan». Los republicanos de hoy pertenecen sobre todo al mundo rural blanco, al «sur profundo», y a Exurbia -condados rurales y suburbanos en torno a las metrópolis del sur y del suroeste-, lugares en los que la «fe religiosa y vida familiar tradicional son respetadas». Los republicanos son, por un lado, los trabajadores pobres que no quieren saber nada del gobierno y ven al resto del mundo con hostilidad, y por otro lado, los más ricos de una sociedad próspera. El corazón del partido lo integra el movimiento evangélico blanco -compuesto por fundamentalistas, calvinistas, carismáticos, incluso cristianos «nacidos de nuevo»-. Es este movimiento evangélico el que siente que los valores cristianos se hallan amenazados en una sociedad moralmente corrupta y que ha encontrado en el Partido Republicano una voz que le permite reinstalar estos valores en el centro de la sociedad estadounidense. Reagan lo descubrió, George Bush padre lo cultivó, y George Bush hijo le dió un lugar tan preponderante durante su gobierno que no se pueden entender sus actos y sus palabras, sin entender primero el subtexto religioso: Bush hijo puede ser muchas cosas a la vez, pero es, sobre todo, el líder de la «derecha religiosa» de los Estados Unidos.
Uno de los fenómenos sociales más importantes de los últimos treinta años ha sido la llegada del fundamentalismo religioso al poder en diversos países: Irán, Sudán, Turquía, Afganistán y la India. Los movimientos fundamentalistas también han penetrado con fuerza en la política y la sociedad de países como Jordania, Israel, Egipto, Marruecos, Paquistán y los Estados Unidos. George Bush hijo se dió cuenta de esto en las elecciones presidenciales de 1988, cuando sirvió de enlace entre la campaña de su padre y la cada vez más influyente «derecha religiosa» de Jim Bakker y Jerry Falwell. Los líderes religiosos confiaban en Bush hijo porque lo veían como uno de los suyos; después de todo, Bush había descubierto hacia 1986 el mensaje de otro líder evangélico importante, Billy Graham, lo cual lo había llevado a dejar el alcohol y estudiar la Biblia. Bush hijo era uno de esos cristianos «nacidos de nuevo». ¿Fue Bush hijo de un típico político oportunista o fue verdadera su conversión religiosa? Lo cierto es que, como sugiere Kevin Phillips en American Dynasty (Viking, 2004), la conversión ocurrió en el momento preciso en que el fundamentalismo evangélico se convertía en parte central de la vida religiosa estadounidense y en el pilar del Partido Republicano.











