

Las Perseidas son también conocidas con el nombre de lágrimas de San Lorenzo.
Lorenzo y el santo Grial
Entre los tesoros de la Iglesia confiados a Lorenzo se dice que encontrabase el Santo Grial, la copa usada por Jesús y los Apóstoles en la Última Cena, y que consiguió enviarlo a Huesca, junto a una carta y un inventario, donde fue escondido y olvidado durante siglos.
Durante la persecución de los cristianos bajo la administración del Emperador Valeriano I en 258, muchos sacerdotes y obispos fueron condenados a muerte, mientras que los cristianos que pertenecían a la nobleza o al senado eran privados de sus bienes y enviados al exilio. El Papa Sixto II fue una de las primeras víctimas de esta persecución, y fue crucificado el 6 de agosto. Una leyenda citada por san Ambrosio de Milán dice que Lorenzo se encontró con Sixto en su camino a la crucifixión, y que le preguntó «¿A dónde vas, querido padre, sin tu hijo? ¿A dónde te apresuras, santo padre, sin tu diácono? Nunca antes montaste el altar de sacrificios sin tu sirviente, ¿y ahora deseas hacerlo sin mí?», a lo que el Papa respondió «En tres días tú me seguirás».













