

Leyenda Maya sobre las Pléyades.
La gesta de Sabio Pez-Tierra relatada en el antiquísimo Manuscrito de Chichicastenango o Libro de los Consejos, conocido como Popol-Vuh, describe el intento de los cuatrocientos muchachos de poner fin a la vida del primero. Pero….. estando todos ebrios, los cuatrocientos jóvenes no tenían ya sabiduría; entonces, su casa fue derribada sobre sus cabezas por Sabio Pez-Tierra, y acabaron por ser todos destruidos…. Así murieron los cuatrocientos jóvenes. Se dice también que entraron en la constelación llamada a causa de ellos el “Montón”
No es sino después del triunfo de Hunalhpú e Ixbalamqué (los gemelos) cuando resucitan y se convierten en Las Pléyades (El Montón). Este mito tiene un profundo sentido astronómico pues estas estrellas “son ángeles que levanta el señor” (dicen los chortis), el día del primer paso del Sol por el Zenit, entonces BRILLAN, repitiendo el acto de resurrección de los cuatrocientos jóvenes. La posición del Sol en el Zenit determina el comienzo de la estación de las lluvias.
Los mayas, para conocer las horas nocturnas se guiaban por Venus y la constelación de Las Pléyades. Debe tenerse en cuenta que hace 13.000 años, la posición de las estrellas no era como en la actualidad. En esa época, Vega (utilizada como Estrella Polar) se hallaba a sólo 6 grados del Polo norte y Aldebaran, de Las Pléyades, a 56 grados. Estos datos se encuentran grabados en un mapa celeste hallado en las cavernas de Bohistán al igual que una línea punteada uniendo el Planeta Venus con la Tierra.
Los mayas, manejaron una larga serie de calendarios combinados entre el Sol y los planetas; su conocimiento les permitió la orientación de sus monumentos; cada centro ceremonial corresponde a la posición del Sol, la Luna, Las Pléyades, la Estrella Polar del Norte (Vega) y a la Vía Láctea.
Algunos astrónomos, otorgaron especial importancia a Las Pléyades y llegaron a la conclusión de que al menos 6 estrellas visibles forman un sistema físico, obedeciendo a un centro gravitatorio, girando como lo hacen nuestros planetas en torno al Sol. Nuestro Sistema Planetario forma parte del sistema de los soles pertenecientes al sistema de Las Pléyades, es decir, no son 6 soles los que giran en derredor del Alción sino mucho más, siendo el Sol el que ocupa la séptima órbita que recorre en 24.000 años divididos en dos períodos de 12.000 cada uno.
En la historia de los 400 jóvenes se dice que una vez resucitados y antes de ir a “formar” Las Pléyades, hicieron la siguiente recomendación a sus esposas:
“Oh, esposas nuestras, vosotras vinisteis también de nuestra lejana comarca…… Ya está preparado el manifiesto en el Cielo el Símbolo de los Jefes. Nosotros no hacemos más que regresar; hemos cumplido nuestra tarea, nuestros días están acabados. Pensad en nosotros, no nos borréis, no nos olvidéis”.
Y estos “semidioses” se marcharon a finalizar sus días a Oriente. ¿Hacia dónde? El mismo Popol Vuh nos dice:
“Hallábanse todas las tribus temblando y tiritando de frío cuando llegaron a donde estaba Balam Quitzé, Balam Acab, Mahucutah e Iquí Balam”.
Puede que esa comarca haya sido el Norte, zona de glaciales, corroborada por la lejana patria de origen. Tula, descubierta por Pyteas de Marsella, a 6 días de navegación de las islas Británicas hacia el Norte. Allí, donde hace 13.000 años eran visibles Las Pléyades.
Nota: Esta información sólo es válida para el Hemisferio Norte.
¿Cuántas veces te detienes a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerda el axioma que dice “Como es arriba… es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.
Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo.
Imitar lo observado nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.
Fuentes: radiouniverso.org, bibliotecapleyades.net
Imagen: http://api.ning.com
















