La vida no es lo que parece ser…. No se “centra” en nosotros, somos nosotros los que tenemos que “centrarnos” en ella. Debemos detenernos un poco en nuestra desenfrenada marcha para reflexionar sobre lo que hay detrás de nuestras vidas, al hacerlo podemos canalizar las largas horas de luna fuera de curso en las que se encontrará sumergido el colectivo…
Hoy es un día de “Serendipity”, en el que buscando la perfección nos podemos encontrar frente a una gran oportunidad, la agenda del Universo muy activa (serendipity1)
- Diccionario del Español Actual: serendipidad: “facultad de hacer un descubrimiento o un hallazgo afortunado de manera accidental”. Aceptado por la Academia de la Lengua Inglesa, se incluye en todos los diccionarios de inglés editados con posterioridad a 1974, con la siguiente definición deserendipity: “facultad de hacer descubrimientos afortunados e inesperados por accidente”. En 1955, la revista Scientific American lo adopta como acepción técnica de referencia al descubrimiento científico casual. El éxito del término y su fama científica ha crecido en los últimos años, aunque también en otros ámbitos como la literatura sobre creatividad, en heurística, uno de los proyectos de búsqueda de vida extraterrestre lleva el nombre de “serendip”, incluso en una acepción acaramelada y distorsionada (relacionada con el destino) aparece en la reciente película de Peter Chelson de título “Serendipity”. Está claro que para descubrir cualquier nueva verdad científica hay que tener algo de suerte. Pero hay casos en los que la suerte se convierte en serendipia, encontrar algo muy superior o muy diferente a lo que se había planteado. Uno de los primeros casos conocidos de serendipia se dio en el siglo III a.C. cuando el rey Hierón de Siracusa encargó al matemático griego Arquímedes que descubriera si el orfebre que le había fabricado su corona le había engañado, no utilizando todo el oro que le había proporcionado. El rey sabía los lingotes de oro que le había dado pero no sabía medir el volumen de la corona para compararlo. Estando Arquímedes en los baños públicos metido en una bañera se dio cuenta que ésta derramaba agua por los bordes y de forma serendípica descubrió que el volumen de agua desalojado era igual al volumen de su cuerpo. Emocionado salió corriendo desnudo gritando ¡Eureka!. Había encontrado la solución al problema del Rey, pero también a otros muchos con el Principio que lleva su nombre. ↩













