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Canopus, una estrella con corona magnética

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Canopus

CanopusCanopus, la segunda estrella más brillante en el cielo nocturno, se asoma a la vista en las noches de invierno para los observadores del firmamento en las latitudes sur de Estados Unidos. Se dirige hacia el sur como a las 10 u 11 p.m., casi directamente debajo de Sirio, la estrella más brillante en el cielo nocturno.

Canopus (Alpha Carinae), el Piloto.

Una luminaria que mereció el primer lugar entre las que constituyeron la antigua Constelación del Gran Navío Argos, y que por ello se hizo acreedora a la letra Alpha de Bayer, que conserva ahora que pertenece a la desgajada Carina, la quilla del legendario buque de los argonautas, que sirvió para que Jasón viajara en busca del vellocino de oro, una estrella con una corona que irradia a diez veces más temperatura de la del Sol. Es Alpha Carinae, conocida como Canopus, el piloto de Menelao, la antigua ciudad portuaria del desaparecido Imperio de los Faraones, o la fachada suroriental de la Kaaba, orientada hacia el lugar donde aparece la estrella sobre el horizonte.

La Constelación de Carina, donde se integra, es parte como se dijo del Navío Argos, una enorme constelación descrita y catalogada por el astrónomo greco-egipcio Claudio Ptolomeo en el siglo II de nuestra era, y constaba de más de 300 estrellas, lo que da una idea de la complejidad que entrañaba su estudio. Por eso, en el siglo XVIII, Nicolas Louis de Lacaille la dividió en tres, que son las que subsisten en la actualidad, y que son Puppis (La Popa), Vela (La Vela) y la propia Carina (La Quilla).

A pesar de hallarse 36 veces más alejada, brilla con la mitad de la fuerza de lo que lo hace Sirio. En un estadio evolutivo que no se sabe bien si va o si viene, en su transformación como gigante roja, la supergigante blanco-amarillenta, rara donde las haya, ocupa el segundo lugar entre las estrellas de la noche, mucho más brillante que la tercera (Alpha Centauri), aunque dista unas 72 veces más.

Una interesante particularidad de Canopus es que posee una extraordinariamente caliente corona magnética, a semejanza de la corona solar. Pero mientras ésta sólo se hace visible con ocasión de los eclipses totales de Sol, la corona de Canopus puede detectarse a pesar de hallarse a más de 300 años-luz de distancia, porque emite rayos X y ondas de radio. La razón de esto puede estribar en que la temperatura de la corona magnética de Canopus es de unos 20 millones de grados Kelvin, diez veces más que la temperatura de la corona solar, que es de unos 2 millones. Recordemos que el Sol se halla a unos 8 minutos-luz de nosotros.

En cuanto al nombre de la estrella, es de origen incierto y hasta tres interpretaciones distintas intentan explicar su procedencia. La principal y más aceptada es la que se refiere a Canopus, jefe de pilotos de la nave de Menelao, en la que éste viajó a Troya para recuperar a Helena, que había sido raptada por Paris, en el episodio que dio origen a la Guerra de Troya. Al regreso de la expedición, el barco hizo escala en un lugar de la costa egipcia, donde Canopus halló la muerte al ser mordido por una serpiente. Menelao mandó erigir un monumento en memoria de su amigo, en torno al cual se desarrolló la antigua ciudad de Canopus, del egipcio antiguo Kah Nub, que significa Tierra de Oro. Otros, en cambio, creen que este término proviene del color rojizo que adquiere la estrella desde este lugar, muy baja sobre el horizonte, por alteraciones producidas por la atmosférica. Una tercera versión alude a la pared sur-sureste de la Kaaba, lugar sagrado para los musulmanes, que está orientada justamente hacia el lugar por donde aparece Canopus en su orto sobre el horizonte. La palabra en árabe para designar el sur es Janub (جنوب), de donde derivaría Kanub y por fin Kanobus.

Nota: Esta información sólo es válida para el Hemisferio Norte.

¿Cuántas veces te detienes a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerda el axioma que dice “Como es arriba… es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.

Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo.
Imitar lo observado  nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.

Fuentes: radiouniverso.org, bitacoradegalileo.com
Imagen: bitacoradegalileo.com

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