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Mercurio muy cerca de la Tierra

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Un nuevo video de ScienceCast presenta una vista previa de la mejor aparición del año del planeta Mercurio. [Reproducir el video (en idioma inglés)]

El planeta Mercurio está a punto de hacer su mejor aparición del año para los observadores del cielo aficionados. Mire hacia el Oeste, al atardecer, y verá un planeta de color rosa intenso rodeado del azul del crepúsculo.

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Mercurio está emergiendo desde el resplandor del Sol y brindará una hermosa vista, de dos semanas de duración, durante el mes de febrero de 2013. El espectáculo comienza aproximadamente media hora antes de la puesta del Sol. Examine el horizonte, observe el lugar donde el resplandor del Sol es más potente y, si el cielo está claro, Mercurio debería emerger en el atardecer como un brillante puntito de luz de color rosa. Mercurio por sí mismo no es rosa, pero con frecuencia se torna de ese color debido a los tonos rosados del Sol al atardecer.

A medida que transcurra febrero, Mercurio irá ascendiendo en el cielo al atardecer e irá iluminándose a medida que se eleve. Desde el 11 de febrero hasta el 21 de febrero, el «planeta rosa» será visible durante una hora después de la puesta del Sol. El 11 y 12 de febrero es una fecha de especial interés: una delgada Luna aparecerá justo arriba de Mercurio y proporcionará de este modo una guía para quienes recién se inicien en la observación del cielo.

Mercurio es en verdad un extraño planeta. Cuando el Sol se ponga esta noche, vaya afuera y véalo con sus propios ojos.

Fuente:  ciencia.nasa.gov

La Jirafa también se asoma en el cielo…

observatorio2Camelopardalis, la jirafa, ambula a través del cielo nocturno este mes. Se encuentra arriba de Polares, la Estrella del norte, pero es difícil de ver porque no tiene estrellas brillantes. Usted necesitará cielos oscuros (como esta noche, sin Luna) para encontrarla.

Mitología e historia

Entre Capella en Auriga y la estrella Polar, se extiende una amplia zona muy pobre en estrellas brillantes no identificada hasta el siglo XVII por Hevelius denominada Camelopardalis o la jirafa.  Camelopardalis apareció por primera vez en la bóveda del cielo en 1624, en un gran planisferio celeste que recopiló S. Bartsch, astrónomo danés, yerno de Kepler, que incluyó también las nuevas consideraciones de la Mosca (Musca), del Unicornio (Monoceros), del Lince (Lynx), del Jordán (desconocida), de la Gallina (inexistente), del Rodaballo (animal marino también inexistente) y de la Paloma (Columba), todas ellas constelaciones que sugirieron los navegantes del siglo XVI. Hevelius no las adoptó todas; excluyó, por ejemplo, a la Gallina y al Jordán, mientras que el Rodaballo (constelación austral), Lacaille lo incluyó en el Retículo (dispositivo óptico para medidas micrométricas) después de un viaje al Cabo de Buena Esperanza (Sudáfrica) que tuvo lugar entre 1750 y 1754.

Por lo tanto, Camelopardalis no aparece de forma constante en la cartografía celeste durante todo el siglo XVII. La idea original de Bertschius había sido llamar Camello a esta constelación en recuerdo del animal bíblico que llevó a Rebeca e Isaac. Pero de alguna manera, al vocablo latino Camelus se le añadieron algunas sílabas y degeneró en Camelopardalis, que quiere decir Jirafa. La constelación no tuvo ni mucho menos lo que se llama una vida tranquila ya que su parte occidental, la que está en contacto con Cassiopea y con Cepheus, poblada por estrellitas insignificantes se subdividió posteriormente en otras dos constelaciones dando origen  en 1774 la del Segador (Messier) por obra de Llande, que quería honrar al célebre Charles Messier por su preciosa obra de recopilación de objetos celestes notables, y la del Reno, a propuesta de Lemonier, que deseaba ofrecer una morada celeste a esta especie de útiles rumiantes polares, que había tenido ocasión de apreciar en 1776, durante un viaje a las regiones septentrionales de Europa.

Finalmente las resoluciones de la comisión de la Unión Astronómica Internacional, definieron de una vez para siempre, lo que son los criterios actuales de subdivisión de las constelaciones, y así, Camelopardalis conquistó finalmente una merecida tranquilidad.

Nota: Esta información sólo es válida para el Hemisferio Norte.

¿Cuántas veces te detienes a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerda el axioma que dice “Como es arriba… es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.

Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo.
Imitar lo observado  nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.

Fuentes: radiouniverso.org,  mallorcaweb.net
Imagen:  javem.wordpress.com

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