Busca al planeta Saturno ascendiendo directamente arriba de la Luna hoy tarde por la noche y a la derecha de la Luna mañana a primera luz. Saturno se ve como una estrella dorada brillante.
La historia de Cronos, el Saturno griego y su castración de su padre Urano, es uno de los mitos más conocidos del canon clásico. Este relato sitúa a Saturno/Cronos como el primero de la secuencia de los dioses planetarios tradicionales. En la siguiente fase del mito la narración se repite a sí misma para dar origen al segundo, y mayor, dios planetario. Gea y Urano, mientras este último yace moribundo debido a su castración, profetizan que Cronos será destronado por uno de sus hijos, al giajl que había usurpado el trono a su padre.
Para impedir tal destino, Cronos devora a sus hijos en cuanto Rea los pare. Rea, furiosa, pare un tercer hijo, Zeus, en la oscuridad de la noche, y se lo entrega a Gea para que lo cuide; Rea entrega entonces a Cronos una piedra para que la devore, haciéndole creer que es su hijo. Es Zeus (el Júpiter de los romanos) quien da cumplimiento a la profecía, destronando a su padre y estableciendo su suprema ley. De esta forma, surgen dos épocas sucesivas de Saturno/Cronos y Júpiter/Zeus después del reino primigenio de Gea/Tierra y de Urano/Cielo, en el cual no existía el tiempo.
El desarrollo del Cronos griego como Saturno romano resulta desconcertante en un principio, e introduce elementos mitológicos que no encajan fácilmente con el Saturno posterior puramente astrológico. Saturno era un dios italiano de la agricultura, identificado con un primitivo rey legendario de Roma; su reinado fue tan suave y civilizado que luego se denominó Edad de Oro. La fiesta de las Saturnalias marcaba el solsticio de invierno, cuando el Sol entra en el signo saturniano de Capricornio, realmente con el movimiento de la precesión de los equinoccios el Sol se halla en la constelación de Sagittarius.
Durante los tres días de fiesta se suspendían los negocios, no se castigaba a los delincuentes y a los esclavos les concedía una licencia extraordinaria; durante este breve período el mundo se veía totalmente alterado. Este acontecimiento popular fue extendido hasta siete días a finales del imperio; con su costumbre de encender velas y de intercambiar regalos, resulta ser el origen pagano de nuestras fiestas de Navidad.
Nota: Esta información sólo es válida para el Hemisferio Norte.
¿Cuántas veces te detienes a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerda el axioma que dice “Como es arriba… es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.
Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo.
Imitar lo observado nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.
Fuentes: radiouniverso.org, mallorcaweb.net
Imagen: mallorcaweb.net















