¿Cómo tomar siempre buenas decisiones?

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    Rojo o Azul?Sí, es posible tomar siempre buenas decisiones, pensar que esto no es así radica en medir la calidad de la decisión según sus resultados.

    Cuando estudié modelos de decisión, mi profesor utilizaba el siguiente ejemplo:

    “Si en un día soleado estas aburrido en casa con la familia, la decisión de salir a la piscina es buena. Pero es posible que cuando llegues, un fenómeno meteorológico oculte el sol y traiga lluvia, estropeando la velada.

    Si bien las consecuencias fueron negativas, eso no implica lo mismo para la decisión. Las buenas decisiones son aquellas que toman en cuenta los diferentes factores, minimizan el riesgo y maximizan la probabilidad que retorne la inversión. Pero es imposible tomar en cuenta todo y evitar los hechos del azar.”

    La ventaja, es que al tomar decisiones consistentemente buenas, a pesar que el azar causará algunos malos resultados, la tendencia general será positiva, son las malas decisiones o la indecisión las que causan tendencias negativas.

    Recuerde que siempre tiene las alternativas de consultar con alguien, delegar la decisión o  diferir la misma, pero nunca la indecisión, pues esta maximiza el efecto azar.

    Los pasos para tomar una buena decisión son:

    1. Alimentar su Intuición:

    El proceso de toma de decisión es uno de los más complejos para el cerebro, por eso bloquea parte de la información, limitando los factores de análisis y reteniendo sólo aquellos con los que está familiarizado.

    En el artículo “Alta Intuición” comento como nuestras reacciones viscerales pueden ayudar a tomar excelentes decisiones, pero esto sólo ocurre cuando el conocimiento está completo y puede ser utilizado por el inconsciente para orientarnos.

    Así que regístrese a un par de blogs de su especialidad, compre un par de libros y vea algunas clases, que mientras mejor formado este antes de la decisión mejor será la misma, todo estudio que realice durante la decisión será perjudicial.

    Si se encuentra con material que no maneja, trate de basarse en sus conocimientos familiares y no involucrar nuevos aprendizajes en la decisión, pues esto sólo aumentará la complejidad del proceso y limitará su capacidad de actuar.

    2. Evalúe su estado emocional:

    Los métodos cuantitativos de toma de decisiones tienen como objetivo primario limitar el impacto de las emociones, pero en la realidad es imposible aislarlas del pensamiento, sobre todo si es necesario tomar una decisión rápida.

    La idea es evitar las “decisiones afectivas”, tratando de hacer introspección para evaluar nuestro estado emocional.

    Algunos de los efectos emocionales:

    • Miedo, es el más común de los detractores y su causa es la magnificación de consecuencias potenciales, para minimizar el impacto recuerde que las decisiones pueden ser buenas y traer resultados desfavorables, sin que esto implique el fin del mundo. Enfóquese en los elementos que puede controlar y centre su atención sobre la decisión como tal, pues es solo así que podrá pensar con claridad.
    • Enojo, trae como consecuencia decisiones impulsivas y el egoísmo ante el riesgo. Durante momentos de ira el que toma la decisión asume las consecuencias de sus acciones y toma el riesgo como si fuera personal, olvidando a todas las demás personas que pueden ser afectadas por la misma, el clásico ejemplo es un gerente que toma una decisión pensando “SI me equivoco me botarán, no importa, conseguiré otro empleo”,  sin pensar en el desmejoramiento de la calidad de vida de todos los empleados ante una debacle económica.
    • Apego por inversión, es cuando ya se ha comprometido tanto a un curso de acción que se desbalancea la seriedad de la decisión, si bien se entristece al pensar en “perder” 2 años de trabajo, a veces la decisión correcta es descartar todo y comenzar de nuevo.
    • El comportamiento de nuestro entorno social es profundamente peligroso, pues nuestra mente utiliza una heurística llamada: Comprobación social, por la cual asumimos inmediatamente que una decisión es favorable si vemos a varios miembros de nuestro entorno tomarla, esto es un remanente de nuestros instintos gregarios.
    • El aplanamiento afectivo (carencia de emociones), no es sano, las mejores decisiones se toman con un estado ligeramente optimista o uno ligeramente pesimista… Pero con moderación, tanto la euforia como la depresión llevan a las peores decisiones porque la segregación hormonal restringe el razonamiento y limita la capacidad cognitiva.

    3. Aclare el problema:

    Muchas veces tratamos de brincar a la solución sin estudiar bien todos los datos del problema, antes de poder generar una matriz de evaluación o árbol de decisiones, debemos hacernos las siguientes preguntas:

    • ¿Cuál es el problema?
    • ¿Por qué es un problema?
    • ¿Cuál es el éxito esperado?

    Recuerde que “No se” es la verdad más noble en un proceso de decisión, no se quede anclado en el orgullo, si la información que maneja no le es familiar trate de conseguir un asesor.

    Si la decisión tiene factores cuantitativos (ej.: una decisión financiera), es importante entonces recopilar toda la data relacionada con el asunto antes de sentarse a decidir, también debemos aclarar cuáles son los factores que tomaremos en cuenta para evaluar el resultado: valores, principios, metas esperadas, indicadores de gestión, estados emocionales, etc.

    Una vez recopilada esta información y con una noción bien clara de cuál es el problema, dese la libertad de anotar en una lista todas las soluciones/decisiones posibles, sin importar si son viables o no… permítase la autonomía de escribir todo lo que le venga a la mente sin evaluar, durante un período de 15 minutos.

    4. Descarte soluciones inviables:

    Como fue comentado en el primer paso, nuestra mente no está en la capacidad de manejar los datos de múltiples opciones con facilidad, así que una vez recopilada una lista de alternativas es necesario descartar aquellas que son inviables hasta reducirla drásticamente.

    La idea es limitarse a un máximo de 7 decisiones posibles, 3-5 es un número óptimo.

    5. Estructure la respuesta:

    Si hasta ahora no se ha logrado tomar una decisión, es necesario estructurar la respuesta. Existen dos métodos que recomiendo:

    • El árbol de decisión (Decisiones cuantitativas):

    El método del árbol de decisión consiste en tomar un punto central y trazar líneas que representan cada decisión, ramificando de estas líneas con las posibles consecuencias, el resultado final se ve algo así:

    Árbol de decisión financiera

    El ejemplo mostrado es un árbol de decisión financiero, el método es bastante fácil de usar y se puede hacer muy rápidamente:

    1. Escriba en el extremo izquierdo la pregunta (ej.: ¿En qué invierto?).
    2. Trace líneas a cada una de las opciones que tiene, por ejemplo: Inversión 1, Inversión 2, Inversión 3.
    3. Ahora estime cuales son los posibles resultados para cada una de las inversiones, dibujando sobre la línea cual es la probabilidad de que ese resultado ocurra, por ejemplo: Inversión 1  tiene un 30% de oportunidad de ser buena, 15% de chance de ser mala, y 10% de ser la excelente.
    4. Dele un valor numérico a cada uno de los resultados, por ejemplo: Inversión 1 buena es 1000, Inversión 1 mala es -1000, Inversión 1 excelente es 5000.
    5. Multiplique las probabilidades de cada posible resultado por su valor numérico y súmelas todas para cada rama del árbol, la rama con el mejor valor es la mejor decisión.
    • Tabla de comparación ponderada (Decisiones cualitativas):

    Consiste en hacer una tabla que contenga todas las diferentes opciones en cada fila, y que cada columna represente uno de los factores a considerar.  Se le marca una “importancia” del 1-10 a cada factor, y asigne un puntaje a cada opción.

    Por ejemplo, si estoy decidiendo cuál casa comprar, pudiese tener una tabla que muestre los diferentes factores: Ubicación,  Servicios, Seguridad, Tamaño, Estacionamiento, Costo.

    A cada uno de los factores le doy una “importancia” diferente, por ejemplo: Ubicación (7), Servicios (8), Seguridad (10), Tamaño (7), Estacionamiento (5), Costo (9).

    Luego evalúo del 0 al 10 a cada casa, donde 0 es malo y 10 es bueno, para obtener los siguientes valores:

    Opciones Ubicación (7) Servicios (8) Seguridad (10) Tamaño (7) Estacionamiento (5) Costo (9)
    Santa Lucia 1 4 7 5 5 8 7
    Plaza Bella Vista 7 6 5 7 5 7
    Pequeña Europa 8 9 6 4 6 8
    Santa Lucia 2 4 7 5 5 8 7
    Nayritt 8 7 6 6 5 4

    Para tomar la decisión, debo simplemente multiplicar las importancias por los valores, totalizando todas las filas para obtener la puntuación final de cada opción.

    Opciones Totales
    Santa Lucia 1 252
    Plaza Bella Vista 259
    Pequeña Europa 287
    Santa Lucia 2 252
    Nayritt 252

    En este caso “Pequeña Europa” es la mejor opción.

    6. Decida:

    Nada de lo hablado tiene valor sin una acción, una vez estudiados todos los elementos es momento de dar el siguiente paso.

    En casos de decisiones importantes, es bueno documentar el proceso y los resultados de la misma, para aprender del proceso y tomar cada vez pasos más acertados.

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