Espica, la estrella más brillante de la constelación de Virgo, se acurruca junto a la Luna esta noche. Está arriba de la Luna al caer la noche. No hay otras estrellas o planetas alrededor de ella, así que es fácil encontrar a Espica.
La Luna y Espica
Como nuestro Sol viaja por el espacio sin ninguna otra estrella de acompañante, su vida tendrá una trayectoria sin sorpresas. Pero muchas estrellas tienen acompañantes cercanos, algo que puede afectar la evolución de las dos estrellas de manera IMpredecible.
Un ejemplo es Espica, la estrella más brillante de la constelación de Virgo, que se acerca a la Luna esta noche.
Espica consta de, por lo menos, cuatro estrellas. Pero como el sistema está tan lejos de nosotros, su luz se confunde en un solo punto de luz.
Dos de las estrellas del sistema de Espica giran en órbitas mutuas a una distancia que es menos de una décima parte la de la Tierra al Sol. De hecho, las estrellas están tan cerca que cada una se abulta en la dirección de la otra, así que parecen huevos.
Con el tiempo, esto afectará a la evolución de las dos estrellas. Una de ellas es dos veces más masiva que la otra, por lo que «envejece» más deprisa. Pasado un tiempo, se inflará, rodeando a su compañera. Los astrónomos no están seguros de lo que sucederá después. Puede que las estrellas se junten para formar una supergigante. O quizás una de las estrellas transfiera suficiente gas a la otra como para hacerla explotar.
Por eso, cuando de estrellas se trata, los acompañantes hacen la vida más volátil, y mucho más interesante.
¿Cuántas veces te detienes a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerda el axioma que dice “Como es arriba…es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.
Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo.
Imitar lo observado nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.
















