Uno de los adornos del cielo de verano es la Vía Láctea, la cual delinea el disco de nuestra galaxia hogar. Bajo un cielo oscuro, se arquea a través del este al caer la noche, desde Casiopea en el norte, la cual tiene forma de una W hacia Sagitario en el sur, el cual tiene forma de una tetera.
Confusa Vía Láctea
Vivimos dentro de una galaxia espiral gigantesca conocida como la Vía Láctea. Contiene muchas estrellas y grandes nubes de gas y polvo. En su centro acecha un agujero negro súper masivo. Nosotros estamos un poco más cerca del extremo que del centro.
Quitando esos datos elementales, casi todo lo demás relativo a la Vía Láctea es debatible: el número de brazos espirales, la naturaleza de su centro, su tamaño e incluso el número de estrellas.
El problema es que estamos dentro de la Vía Láctea, y no podemos ver su estructura global. Es como intentar cartografiar el Sahara desde una duna en su centro.
Incluso con todos los siglos de estudio de la Vía Láctea, hay mucha incertidumbre. Por ejemplo, los primeros mapas muestran cuatro brazos espirales abrazando la galaxia. Pero unas observaciones recientes muestran sólo dos, con algunos brazos menores entre los dos grandes.
La naturaleza del centro de la galaxia no se comprendió bien hasta las últimas décadas, e incluso ahora hay algunas dudas. Es un cúmulo denso de estrellas pero, en vez de una bola –como sugerían las primeras observaciones- probablemente tenga forma de un cigarro habano.
Ni siquiera está claro el tamaño de la galaxia. Los cálculos varían en unos 50,000 años luz.
¿Cuántas veces te detienes a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerda el axioma que dice “Como es arriba…es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.
Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo.
Imitar lo observado nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.
Fuentes consultadas: universoonline.org
Foto: astroeduca.blogspot.com















