Antares, el corazón de Escorpio, el escorpión celeste, se encuentra hacia la izquierda inferior de la Luna al caer la noche. Antares está clasificada como una supergigante anaranjada, lo cual significa que es mucho más grande que el Sol y que su superficie es bastante más fría.
Antares, corazón de escorpión
Hay una leyenda que cuenta que Orión; el gran cazador, el invencible; fue herido de muerte por un escorpión. Nada ni nadie podían destruirlo, era fuerte, valiente, poderoso… era como un símbolo de la inmortalidad; sin embargo un animal insignificante que cabe en la palma de la mano o en un bolsillo, pudo matarlo.
El escorpión sigilosamente fue acercándose a él sin que éste lo advirtiera… como si fuese invisible. Buscó el lugar correcto, esperó el momento justo y sin vacilar le clavó su aguijón. Orión lo observaba mientras moría, el escorpión también ya que dicen que el cazador, con sus últimas fuerzas, alcanzó a golpearlo tan fuerte como para herirlo de gravedad.
Es por eso que nunca se ven juntos en el cielo. La constelación de Orión desaparece cuando aparece la de Escorpio; y viceversa… se persiguen el uno al otro, o tal vez se escape uno del otro… nunca se sabrá. Lo cierto es que no pueden compartir el cielo… han nacido para estar enfrentados por toda la eternidad… y en definitiva nadie puede cambiar un designio milenario ¿o sí?
Sé que existe una fuerza tan poderosa como para cambiarlo todo, pero a veces no recuerdo bien su nombre, o mejor dicho ya he olvidado cómo era… pero sé que ese poder abarca todo el espacio y hasta puede esconderse en una flor… no me caben dudas de que puede modificar el destino a su antojo y hasta me parece recordar que es caprichoso, vulnerable e invencible…
Antares, corazón de escorpión, no admite la violencia, su nombre así lo indica; sin embargo lleva en su esencia a la propia muerte, pero no cualquier muerte, sino a la que es minuciosamente planeada, y es por eso que esconde en su brillo a la más absoluta oscuridad.
Nota: Esta información sólo es válida para el Hemisferio Norte.
¿Cuántas veces te detienes a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerda el axioma que dice “Como es arriba… es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.
Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo.
Imitar lo observado nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.
Fuentes: radiouniverso.org, edpatriarca.blogspot.com
Imagen: adelaferrer.es
















