La mayor parte del cielo nocturno es un estudio en blanco y negro: unos cuantos puntos luminosos sobre un fondo aterciopelado. Sin embargo, esta noche el cielo ofrece un estudio en color: una línea zigzagueante de cuatro puntos que brillan con tonalidades anaranjadas.
El más brillante del grupo es el planeta Marte. Está bastante alto en el este unas dos o tres horas después de la puesta de sol. Brilla más que cualquier otro objeto del cielo a esa hora, excepto la Luna, así que es fácil de ver. Y, debido a su brillo, también es fácil de apreciar su color. Mañana, más sobre Marte.
El miembro más tenue de los cuatro está casi directamente encima de Marte: Pólux, uno de los «gemelos» de Géminis. Es un gigante estelar, está hinchado como un gran globo, y sus capas exteriores se han enfriado y vuelto anaranjadas.
El paso siguiente nos lleva a la derecha, hacia Betelgeuse, en el hombro de Orión. Es una supergigante, una de las estrellas más grandes de la galaxia.
Finalmente, mire más a la derecha y bastante hacia arriba en busca de otra gigante: Aldebarán, el ojo de Tauro, el toro. Aunque no está tan lejos de la brillante Luna, debería poder verse un toque anaranjado, haciendo de Aldebarán uno de los cuatro faros naranjas que resplandecen en el monocromático cielo.
Fuente: Observatorio McDonald.
¿Cuántas veces usted se detiene a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerde el axioma que dice “Como es arriba…es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.
Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo
Imitar lo observado nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.
















