

Espectroscopia
Muchas estrellas brillantes se congregan en el norte esta tarde, y cada una de ellas tiene una historia. Sirio, la estrella más brillante del cielo nocturno, tiene una acompañante «muerta.» Rigel, blanco-azulada, la estrella más brillante de Orión, es miles de grados más caliente que el Sol. Y Cástor, uno de los «gemelos» de Géminis, es en realidad una familia de seis estrellas.
Los astrónomos saben estas historias y muchas más, a través de una técnica llamada espectroscopia. La técnica permite separar la luz de un objeto astronómico en sus distintas longitudes de onda como un arco iris de colores. Las longitudes de onda más fuertes indican el calor de un objeto: los más calientes se ven azules, mientras que los más fríos se ven más rojos.
Los distintos elementos químicos dejan sus «huellas digitales» en el arco iris. A partir de estos patrones, los astrónomos pueden saber qué elementos contiene una estrella.
El movimiento de un objeto por el espacio produce una alteración en estos patrones. La dirección y el tamaño del corrimiento indica en qué dirección y a qué velocidad se mueve el objeto.
Si parece que las líneas «ondulan» un poco, es que el objeto tiene acompañantes. Esta técnica ha revelado cientos de planetas en otros sistemas estelares, parte de las numerosas historias que cuenta la luz estelar.
Nota: Esta información sólo es válida para el Hemisferio Norte.
¿Cuántas veces te detienes a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerda el axioma que dice “Como es arriba… es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.
Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo.
Imitar lo observado nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.
Fuentes consultadas: stardate.org; radiouniverso.org
Foto: astroyciencia.com
















