Antares, la brillante estrella anaranjada en el centro de Escorpio, el escorpión, se acurruca justo a la derecha de la Luna esta noche. Están bajas en el sur al caer la noche, y se ponen a primeras horas de la mañana.
La Luna y Antares
Si penetráramos con una nave espacial en las capas exteriores del Sol, nuestro viaje no duraría mucho. El calor del Sol no tardaría en asar todo el interior de la nave, y la propia nave. Pero las capas exteriores de algunas estrellas están tan hinchadas y frías que podríamos rozarlas y vivir para contarlo.
Un ejemplo es Antares, el «corazón» de Escorpio, el escorpión. Es la brillante estrella anaranjada a la derecha de la Luna esta tarde.
Antares es una supergigante. Su masa es unas doce veces mayor que la del Sol. Si ocupara el lugar del Sol, se tragaría los cuatro planetas más interiores, la Tierra incluida.
De promedio, el aire de la superficie de la Tierra es unas 25,000 veces más denso que el gas de Antares. Pero la mayor parte de la masa de la estrella está concentrada en su denso núcleo, por lo que sus capas exteriores son mucho más finas de lo normal –casi un vacío, para lo que hay en la Tierra. Esas capas son, además, relativamente frías.
Por ello, una nave espacial debidamente protegida podría descender por las capas exteriores de Antares y regresar. Para llevar a cabo esa misión sería necesaria una tecnología avanzada, pero probablemente sería factible.
Así pues, los astrónomos de un futuro lejano quizás puedan estudiar a Antares y estrellas similares desde dentro.
¿Cuántas veces te detienes a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerda el axioma que dice “Como es arriba…es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.
Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo.
Imitar lo observado nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.
Fuentes consultadas: universoonline.org
Foto de: moonmentum.com/blog
















