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Las Leónidas, una verdadera lluvia de «fuegos artificiales»…

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La lluvia de los meteoros (o lluvias de estrellas fugaces), que denominamos Leónidas, ya que la lluvia procede de la constelación de Leo, ha venido siendo en ocasiones y desde hace cientos de años, un fenómeno de tal magnitud, que el público en general y los estudiosos de los fenómenos celestes, han quedado impresionados y desconcertados durante algunos años en los que parecía ser un verdadero espectáculo, que en ciertos momentos, fue comparado con fuegos artificiales.

Visibilidad

Esta lluvia y según los expertos, puede presentar dos máximos de actividad para este año 2014, uno la noche del 17 al 18 sobre las 15 horas del 17 (siempre hora de la península), y otro la noche del 21 al 22 de noviembre sobre las 8 de la mañana del 21, por lo que aquí sería mejor observarlas antes del amanecer del día 21. En ambos casos y debido a las horas de los máximos de actividad, ello no impide que los meteoros se vean durante toda la noche. La constelación de Leo, comienza a aparecer justo por el E a las 00 h del 17 al 18 de noviembre, poco más tarde la noche del 21 al 22. Si este último máximo tiene lugar, coincidiría con el máximo de las Alfa Monocerótidas, otra lluvia de meteoros y podría ser todo un espectáculo.

Las previsiones más bajas apuntan a que se puedan ver más de 20 meteoros a la hora, en el peor de los casos, pero lo normal es que sean 100. Ante las tormentas meteóricas de las Leónidas y lluvias sorpresivas, estas previsiones no pueden ser consideradas exactas.

De dónde proceden las lluvias de meteoros

Las lluvias de estrellas fugaces, de las que se conocen más de 140 al cabo del año, son en realidad, pequeños fragmentos (rocas y hielo) que entran en nuestra atmósfera de cuerpos estelares procedentes en su mayoría de los denominados cometas.

Los cometas, que son rocas envueltas en hielo, de muy diversas medidas, que van desde pocos cientos de metros de diámetro hasta varias decenas de kilómetros, en sus aproximaciones al Sol, e incluso cuando rebasan la órbita de Júpiter y se dirigen hacia el Sistema Solar interior pasando por Marte, la Tierra, Venus y Mercurio, se desprenden de pequeños trozos de hielo y pequeñas rocas de su superficie, debido al calor que empiezan a recibir del Sol. El hielo de su superficie se sublima y esto provoca reacciones y transformaciones en el cometa, en ocasiones incluso llegan los cometas a fragmentarse por completo y desaparecer con el tiempo.

Todas estas partículas, en su mayoría, diminutas, quedan flotando en el espacio coincidiendo con la órbita del cometa, y son de muy diversos tamaños, es decir, se va ensuciando de esta materia «la carretera” por la que pasa el cometa. Si la Tierra en su órbita alrededor del Sol, atraviesa esa “carretera», comienza el espectáculo.

Decenas, cientos o miles de pequeños objetos no mayores de un grano de arroz, chocan con nuestra atmósfera, algunos a velocidades de hasta 72 km/s, a tal velocidad, tanto los pequeños trozos de hielo y rocas y debido a la fricción con nuestra atmósfera, se desintegran en su mayoría, dejando ver en ocasiones y dependiendo el tamaño del objeto, una luz brillante que corre por el cielo y hay momentos en los que son tan espectaculares, que podemos oír un silbido, incluso del destello puede ser tan poderoso, que en un instante se ilumine el suelo, o prácticamente se haga, por un sólo instante, de día. Este último caso no es corriente, pero ocurre, como ocurrió el 18 de noviembre de 2009 en Utah, o en los últimos años en el centro de España.

Las tormentas meteóricas

Lo curioso de la Leónidas, es que los restos que deja el cometa Tempel-Tuttle 1866 I y que atraviesa la Tierra el 17 de noviembre, no están distribuidos en la órbita de forma uniforme, si así fuera, todos los años podríamos contar más o menos con el mismo número de estrellas fugaces por hora, pero esto es lo mejor. Hay años en los que la Tierra atraviesa los restos de este cometa y se encuentra con las partículas mayores y si encima, el número es abundante, nos encontramos con una verdadera «lluvia de fuegos artificiales», que llamamos tormentas meteóricas, por ello, los estudiosos del cielo no dejan de mirar al cielo el 17 de noviembre de cada año.

La sorpresa puede ser mayúscula. Para entender estas tormentas de meteoros, tenemos que imaginar un collar con algunas perlas. El hilo del collar sería la órbita del cometa y las partículas que deja tras de sí, pero sin ser muy abundantes, la Tierra atraviesa esas partículas todos los años sobre el 17 de noviembre. Las escasas perlas serían los espacios más nutridos de partículas, en las que el cometa ha sufrido «convulsiones» debido a su aproximación al Sol y ha expulsado al espacio una mayor masa del mismo. Es ahí, cuando la Tierra atraviesa esas «perlas», cuando se producen las tormentas meteóricas cada 33 años aproximadamente y esto es lo típico de las Leónidas.

Consejos para observar la lluvia:

1.- Aléjese de las luces de las ciudades y pueblos. Busque el lugar más oscuro posible.

2.- No emplee ninguna ayuda óptica, ni telescopios ni prismáticos, la lluvia se ve a simple vista.

3.- Vaya abrigado, lleve comida y bebidas y túmbese.

4.- Los meteoros los podrá ver en cualquier punto del cielo, saliendo de la constelación de Leo.

16 de Noviembre, 2014

  • La lluvia de meteoros Leónidas estará en su mejor momento durante le próximo par de noches, en las horas después de la medianoche. Sin embargo, en su mejor momento, quizá usted pueda ver aproximadamente una docena por hora.
  • Plutón a 2.93°S de la Luna. (Elongación de Plutón: 50.2°).

17 de Noviembre, 2014

  • M31, la galaxia de Andrómeda, pasa alta por encima de la cabeza en las noches de noviembre. Se ve como un pequeño parche borroso de luz. Es la galaxia de gran tamaño más cercana a la nuestra, como a 2.5 millones de años luz. Se ve mejor después de que la Luna se pone, tarde por la noche.
  • Mercurio en conjunción superior. (Distancia geocéntrica: 1.44621 U.A.)

18 de Noviembre, 2014

  • Neptuno estacionario. (Elongación: 101.1°)
  • Lluvia de meteoros: Leónidas, actividad desde el 6 al 30, con máximo el 18 de noviembre, THZ 20. Cometa: Tempel-Tuttle. Radiante en Leo, AR 152º, DE +22º.
  • La Luna se está moviendo hacia el Mar celeste, una región del cielo llena de constelaciones relacionadas con el agua. Esta noche, se alinea entre Capricornio, la cabra marina, la cual está hacia la derecha inferior de la Luna, y Acuario, el cargador de agua, hacia la izquierda superior de la Luna.

19 de Noviembre, 2014

  • Cuarto creciente (Distancia geocéntrica:374096 Km.).
  • El patrón de estrellas característico del verano se mantiene en buena vista. El Triángulo de verano está alto en el oeste al caer la noche. La brillante estrella marca su punto derecho inferior. Deneb está alta arriba de Vega, con Altaír más alejada hacia la izquierda de Vega.

20 de Noviembre, 2014

  • Neptuno a 2.47°S de la Luna. (Elongación de Neptuno: 99.5°)
  • Marte en el afelio. (Distancia heliocéntrica: 1.66606 U.A.)
  • Hace como cuatro billones de años, rocas tan grandes como ciudades se estrellaron contra la Luna, formando agujeros en su superficie. Los agujeros después se llenaron con roca derretida, la cual se enfrió para formar valles volcánicos, los cuales forman los rasgos oscuros que hoy en día vemos en la Luna.

21 de Noviembre, 2014

  • Busque a la estrella del norte, Polares, esta noche y cada noche. Si usted no la puede encontrar, forme una línea con las estrellas del borde externo de la Gran cacerola. Siga esa línea alejándose del cazo hasta que usted llegue a la primera estrella moderadamente brillante, Polares.

22 de Noviembre, 2014

  • Urano a 1.75°N de la Luna. (Elongación de Urano: 136.9°)
  • Ocultación de Urano por la Luna. DM: 0.896 Ilum: 86.5%.
  • Lluvia de meteoros: Alfa-Monocerotids, actividad desde el 15 al 25, con máximo el 22 de noviembre, THZ Var. Radiante en Monoceros, AR 117º, DE +01º.
  • La débil constelación Monoceros, el unicornio, asciende tarde por la noche por debajo de Orión, el cual es mucho más brillante. Está hacia la izquierda inferior del Cinturón de Orión, una línea corta de tres estrellas brillantes que asciende verticalmente hacia arriba del horizonte.

¿Cuántas veces te detienes a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerda el axioma que dice “Como es arriba… es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.

Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo.
Imitar lo observado nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.

Fuentes: radiouniverso.org, , stardate.org, elcielodelmes.com, verelcielo.es, astro.inaoep.mx, saberesyciencias.com, blog.astroaficion.com, astronomiadecampo.wordpress.com.


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