El Sol alcanza su punto más al norte en el cielo hoy, el cual es el comienzo del verano en el hemisferio norte. Al mediodía se encontrará directamente arriba del Trópico de Cáncer, un anillo imaginario a 23.5 grados de latitud norte. Recibe su nombre de la constelación Cáncer, porque hace siglos el Sol pasaba a través de esa región durante el solsticio de verano.
El Sol según la cultura y creencia toma diferentes dioses de nombres, hoy te traemos tres de ellos y sus Mitos:
- Egipcio: Re
- Céltico: Lugh
- Azteca: Tonatiuh
Re
Re era conocido como el dios-sol y el creador del antiguo Egipto. El tenía muchas formas, cada una dependiendo de donde estaba. Usualmente, Re era representado con una cabeza de halcón, usando un disco ardiente como el sol en su cabeza. En el Inframundo, el dios tomaba la forma de una cabeza de cabra.
Re era considerado el creador de nuestro mundo. Al comienzo del tiempo, un huevo se elevó de las aguas. Una vez fuera de su huevo, Re tuvo dos hijos, quienes se convirtieron en la atmósfera y las nubes . Ellos tuvieron más hijos , Geb y Nut, quienes se convirtieron en la Tierra y las estrellas. Ellos tuvieron dos hijos, Seth y Osiris, el padre de Horus.
Re lloró un día, y los seres humanos se formaron de sus lágrimas. El también creó las cuatro estaciones para el Nilo, un importante río en Egipto. Re se combina con Horus para formar Re-Harakhte, dios del Sol y los cielos.
Lugh
Para los Celtas, que vivían en Europa central, Lugh era el dios del Sol. El dios del inframundo era su abuelo Balor. Balor era el líder de los Fomorii. Los Fomorii eran personas malas que vivían en el inframundo. De acuerdo a una profecía, Balor iba a ser matado por su nieto.
Para evitar que se realizara la profecía, Balor trató de matar a su nieto, pero Lugh sobrevivó milagrosamente. Lugh fue criado secretamente por el dios del mar, Manannan, y se convirtió en un gran guerrero.
Cuando alcanzó a ser adulto, se unió a las personas de la diosa Dana, llamados los Tuatha De Danaan, para ayudarlos en su lucha contra los Fomorii y Balor. Balor tenía un ojo que era capaz de matar a quien lo mirara. Lugh tiró una bola de piedra mágica al ojo de Balor, y lo mató.
Lugh corresponde al dios Galés Lleu y al Gálico Lugos. Del nombre de Lugh se derivan los nombres de ciudades modernas tales como Lyon, Laon y Leyden. Hoy, la gente recuerda la figura de Lugh con un festival que conmemora el comienzo de la cosecha en Agosto.
Tonatiuh
Para los aztecas, que vivieron en México central, Tonatiuh era el dios del Sol. Los aztecas creían que cuatro soles habían sido creados en las cuatro eras anteriores, y que todos mueren al final de cada era cósmica. Tonatiuh fue el quinto sol, y la presente era es todavía de él. El tallado de esta piedra representa los cuatro ciclos de creación y destrucción en la historia azteca. La carabela en el centro representa el dios Tonatiuh.
Huitzilopochtli
Huitzilopochtli, cuyo nombre significa «Colibrí Azul a la Izquierda,» era el dios Azteca del Sol y la guerra. El es representado como un hombre azul completamente armado, con plumas de colibrí en su cabeza. Su madre Coatlicue se embarazó con Huitzilopochtli cuando una bola de plumas cayó desde el cielo y la tocó. Los hermanos y hermanas de Huitzilopochtli pensaron que su madre Coatlicue los había deshonrado con ese embarazo misterioso.
Una hermana de Huitzilopochtli, Coyolxauhqui, alentó a sus hermanos y hermanas estrellas para matar a su madre Coatlicue. Sin embargo, Huitzilopochtli brotó de su madre y la salvó. Coatlicue lamentó tanta violencia. Luego, Huitzilopochtli le cortó la cabeza a Coyolxauhqui y la lanzó al cielo donde se convirtió en la Luna.
Los Aztecas solían ofrecerle sacrificios humanos a Huitzilopochtli. Las víctimas eran usualmente prisioneros capturados en las guerras frecuentes que los Aztecas tenían contra sus vecinos. Los sacrificios eran con la intención de asegurar la lluvia, las cosechas y la victoria en las guerras. La forma más común de sacrificios practicados por los Aztecas era la de arrancarle el corazón a un cuerpo vivo y ofrecerlo al Sol.
Nota: Esta información sólo es válida para el Hemisferio Norte.
¿Cuántas veces te detienes a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerda el axioma que dice “Como es arriba… es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.
Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo.
Imitar lo observado nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.
Fuentes: radiouniverso.org, taringa.net
















