Somos hijos de las estrellas.

0
211

Observatorio MoonmentumAries, el carnero, se encuentra en lo alto del cielo al anochecer. Una de las estrellas más importantes del carnero es demasiado tenue para verse sin telescopio. Sin embargo, hace medio siglo, tuvo un papel muy importante en un descubrimiento revolucionario: la mayoría de los elementos químicos de la Tierra se formaron en las estrellas. Este descubrimiento tuvo implicaciones profundas: las estrellas crearon el hierro en nuestra sangre, el calcio en nuestros huesos y el oxígeno que respiramos. Somos hijos de las estrellas.

Hace cien años los científicos no sabían dónde se formaban el oxígeno, el silicio, el hierro y otros elementos que componen la Tierra. En 1951 los astrónomos descubrieron que la estrella tenía mucho menos hierro y calcio que el Sol. La mayoría de los astrónomos pensaba que casi todas las estrellas tenían la misma composición.

En esos años, sin embargo, se comprobó que la estrella era muy vieja. El que la estrella tuviera poco hierro indicaba que la propia galaxia tenía poco hierro. La galaxia ha aumentado en hierro con el paso del tiempo, ya que las estrellas han ido creando hierro y arrojándolo al espacio. Por eso, las estrellas jóvenes como el Sol tienen mayores concentraciones de elementos pesados que las estrellas más viejas.

Betelgeuse y Rigel, las dos estrellas más brillantes de Orión, están en el este-sureste al caer la noche. La anaranjada Betelgeuse está hacia la izquierda del Cinturón de Orión, con la azul-blanca Rigel hacia la derecha del cinturón.
Fuente:
Observatorio McDonald.

¿Cuántas veces usted se detiene a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerde el axioma que dice “Como es arriba…es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.

Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo
Imitar lo observado  nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.