La Nebulosa de la cabeza del caballo, en la constelación de Orión, es visible través de telescopios. Consiste en una nube rosa brillante de gas de hidrógeno con una nube oscura de polvo frío delante de ella. Parte de la nube de polvo forma el delineamento de la cabeza de un caballo.
La Nebulosa del Cono
Esta noche, busque al este del brillante Orión a la oscura constelación Monoceros, el unicornio. Alberga una de las vistas más espectaculares de la galaxia: la Nebulosa del Cono.
A 2500 años luz de la Tierra, la Nebulosa del Cono es una oscura columna de gas y polvo que se halla delante de un resplandor rojo. Como conviene a un unicornio, el cono se parece un poco a un cuerno.
El resplandor rojo detrás de la Nebulosa del Cono procede de gas de hidrógeno. La energía del gas procede de la energía ultravioleta de una estrella caliente, a unos 30 años luz de la nebulosa. Con ella, el gas resplandece como una luz de neón.
La Nebulosa del Cono mide unos siete años luz –algo menos de la distancia del Sol a la estrella más próxima. Hay polvo mezclado con el gas de la nebulosa, lo que oscurece toda la nube.
Este gas es lo bastante denso para haberse colapsado parcialmente y haber formado nuevas estrellas. Muchas de estas estrellas se parecen al Sol recién nacido, hace cuatro mil millones y medio de años. Es más, el Sol y la Tierra podrían haberse formado en una nube oscura, ahora desaparecida, cuya belleza quizás emulara la de la Nebulosa del Cono.
Nota: Esta información sólo es válida para el Hemisferio Norte.
¿Cuántas veces te detienes a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerda el axioma que dice “Como es arriba… es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.
Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo.
Imitar lo observado nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.
Fuentes consultadas: radiouniverso.org
Foto: astro.uchile.cl
















