A través de los años, el yo-yó ha sido el juguete favorito no sólo de los pequeños, sino también de los grandes, entre ellos, personas de gran importancia e influencia, incluyendo a varios científicos y políticos. Entre ellos se hallan a los presidentes John F. Kennedy, Lyndon Johnson y Richard Nixon, quienes se sabían grandes aficionados del pasatiempo, pues a menudo se les veía jugando con el yoyó en la oficina presidencial de la Casa Blanca.