Al dejar de envenenarse con un narcótico, un hombre centrado en su trabajo, sanará lo suficiente para obtener la claridad de mente que lo lleve a tomar el rumbo correcto para curar a la sociedad.
Equilibrium (2002) escrita y dirigida por Kurt Wimmer.
Sinopsis: Al final de la Tercera Guerra Mundial, la Tierra ha sido destruida y un estricto régimen ha tomado el control, este gobierno es una sociedad totalitaria y fascista que prohíbe toda forma de arte y emoción pues piensa que suprimiendo las emociones se suprimirá la violencia.
Encabezando el régimen que es equiparable a una religión está el Consejo Tetragrammaton y su líder “Padre” (Sean Pertwee), no admiten disidencia a sus edictos que deben ser seguidos como leyes.
El Prozium es un narcótico inhibidor de emociones y sentimientos que los ciudadanos se ven obligados a tomar por orden del consejo. “Toda la población habrá de ser narcotizada, no importa el precio”.
También, toda obra de pintura, literatura, escultura, arquitectura, cerámica, orfebrería, diseño u otros similares, que promuevan la emoción o el sentimentalismo, deberán ser barridos.
Existen ciudadanos que se resisten a las leyes, operan en la clandestinidad y están continuamente en guerra con el Tetragrámaton.
Los sobrevivientes deben tolerar además la existencia de los Clérigos, una fuerza político, judicial, y policial, para erradicar el material subversivo, las células terroristas, que siguen tratando de destruir el sistema y todo lo que bajo su criterio sea concebido como una amenaza a la humanidad.
El Clérigo John Preston (Christian Bale), es un oficial de alta jerarquía del régimen, algo así como un súper soldado de élite cuya misión es perseguir y eliminar a los disidentes. Experto en lucha cuerpo a cuerpo, John debe entrenar a los “Clerigos” que harán el trabajo de hacer cumplir las leyes.
Una mañana Preston rompe accidentalmente su dosis del fármaco inhibidor, decide reponerlo luego, pero los malvados terroristas destruyen un complejo de distribución de drogas, y sin el efecto del narcótico pronto comienza simpatizar con los “delincuentes”, comprendiendo el sentido de la belleza y los sentimientos que el gobierno al que sirve quiere ver destruidos. Esta nueva sensación debe quedar celosamente escondida incluso de su propio hijo.
Acompañemos a John Preston, defensor de leyes del régimen a convertirse en la única persona capaz de derrotarlo.













