

Los Tres Planetas Trascendentales ![]()
![]()
![]()
![]()
![]()
![]()
Estos tres planetas tienen una cosa en común: no quieren irse dejándonos tal como nos encontraron… Su intención es enseñarnos a vivir plenamente… Vivir plenamente significa experimentar y aceptar tanto la luz como la oscuridad, tanto la alegría como el dolor “La vida es como una piedra de afilar: o te pule o te hace polvo”…
El mundo de hoy parece estar fuera de control: la carencia de atención al medio ambiente durante las mayores catástrofes, el individualismo desbordado durante la era de las redes sociales, el egoísmo irresponsable al tiempo de la mayor brecha social de la historia.
Parecen ser muy pocos los que todavía tienen el interés y la dedicación de sanar el mundo: Donde está el Gandhi de nuestra época, la nueva Madre Teresa, el Martin Luther King moderno… ¿Quién será el que salve el mundo? Tú.
Todos esos héroes de la humanidad en la historia comparten la misma especie que tú, tienen las mismas 24 horas al día en mismo planeta tierra; la diferencia entre la intención de hacer el bien y la acción está tan solo en dar pasos pequeños que se vuelvan un camino grande.
Así que hoy, enfréntate ante la realidad de que nadie vendrá a arreglar el desastre que está hecho el planeta tierra por ti y da el primer paso.
Busca con detalle y pasión, de qué forma puedes hacer de éste un mundo mejor y ¡hazlo!
- La luz que irradia el Sol no está polarizada en el origen; sus ondas vibran en todas las direcciones perpendicularmente a la línea de propagación. Pero al atravesar la atmósfera terrestre sufren una dispersión, debida a moléculas y partículas cuyo tamaño es pequeño comparado con la longitud de onda de la luz, de modo que en cada punto del cielo las ondas tienden a vibrar en una dirección determinada. Lord Rayleigh fue el primero en describir la polarización atmosférica, en 1871, pero hubo que esperar hasta 1950 para disponer del análisis exhaustivo de S. Chandrasekhar. Luego Zdenek Skera elaboró un análisis por ordenador que permite determinar la dirección y el grado de polarización de cualquier punto del cielo, en distintas condiciones atmosféricas y dentro de un espectro de longitudes de onda que va del infrarrojo al ultravioleta. Los insectos se caracterizan por su capacidad para percibir, a diferencias del ojo humano, la polarización de la luz diurna, gracias a ello, gran cantidad de especies utilizan la luz polarizada para encontrar su camino de retorno. No perciben bien las formas. Por ejemplo, las abejas y las hormigas son capaces de orientarse mediante la polarización de la luz celeste. ↩













