Como sociedad asechada por información estamos perdiendo la capacidad de escuchar, es tanta la contaminación sónica que nos rodea que el intenso escándalo, la música de fondo y otras personas hablando se han transformado en parte de la vida cotidiana pasando a convertirse en atenuación de fondo.
Pero esta habilidad de ignorar sonidos que nos rodean tiene un lado oscuro, estamos dejando de escuchar cosas importantes. Uno puede oír música de fondo mientras trabaja o al realizar una actividad pero no debemos olvidar escuchar música para degustarla.
Ya en ocasiones hemos hablado de como la música es capaz de sanar. Uno de los argumentos que apoya esta teoría dice que la mayor parte de las enfermedades es una manifestación física del estrés, y que disminuir el estrés es una ayuda para la pronta recuperación.
Cuando preguntaron a un grupo de latinos cuales eran las tres coas que más los relajaban la segunda más votada fue escuchar música, casi el 80% de los latinos que respondieron indicaron esta opción.
En los días como hoy, de grandes períodos de luna fuera de curso uno de los efectos negativos es la confusión que viene acompañada de estrés.
Pero el efecto positivo de la luna fuera de curso, es que la música se torna en más que relajación auditiva, se convierte en relajación, física y espiritual pues liberados por este fenómeno nos dejamos llevar bailando y vibrando llevados por el compás del son y el ritmo.
Al movernos así emulamos con mayor cercanía la música, conectándola de modo esencial al cuerpo, para que ambos, materia y vibración sean uno.
Recomendamos escuchar «la Música de Domenico Dragonetti».


Nacido en Venecia en 1763, Domenico Dragonetti fue un músico de cuerdas. Se inició tocando la guitarra, el violín y el contrabajo desde una edad muy temprana. A los 13 años ya era el primer contrabajista de la Ópera bufa de Venecia.
Su extraordinaria técnica de agarre y uso del arco (que puede apreciarse en el retrato y el daguerrotipo que aparecen como imágenes anexas), le permito desempeñarse con una habilidad tal que fue considerado un virtuoso de doble bajo (o contrabajo) en la música clásica y es hoy admirado por bajistas de jazz y otros géneros, quizá el primer virtuoso de este instrumento.
Gracias a esta técnica desarrolló un “staccato percussivo”, este método novedoso, desconocido hasta entonces, le permitió desarrollar conciertos y composiciones innovadoras para su tiempo.
Colaboró entre otros con Mendelssohn, Liszt, Rossini y Paganini. También fue considerado un virtuoso en la ejecución del violín.













