En ocasiones he tenido una sensación de desconexión extraña, una dualidad entre quién soy y quién siento ser, una especie de divorcio entre mi razón y mi emoción. Es observar mi vida a través de una pantalla, como si hubiese entrado en el túnel de “¿Quién quiere ser John Malkovich? (1)”.
En esos momentos, siento que puedo ver las cosas con una óptica diferente, y es a través de ella que vi el video del “origen de las cosas (2)”.
El sentimiento dentro del colectivo de que finalmente estamos llegando al final de éste ciclo es indiscutible. Sin embargo, existe en las personas una similar separación entre su razón y su emoción.
Es obvio que nuestro sistema de producción y consumo no es sustentable, es razonable afirmar que nuestro esquema de uso de materia prima es imposible de mantener, y es lógico que nuestros métodos de manejo de desperdicio estén fracasando.
Saber y sentir son, sin embargo, cosas muy diferentes.
Poco a poco nuestros espacios se van reduciendo, recuerdo de niño viajar con mi familia al Lago de Maracaibo y jugar con la arena, en el mismo lago que hoy veo con asco. Nunca conoceré los glaciares de la Patagonia como los pudo haber visto mi abuela, he perdido bosques, lagos, ríos… los sitios sagrados de mis ancestros.
El sentir esa pérdida, no como otro movimiento de manada para la moda de abrazar arboles, sino el sentir realmente la profunda tristeza de que hoy vivo en un mundo más pequeño, y que todos los días pierdo más oportunidades de formar parte de mi planeta, es una sensación que una vez experimentada no puede ser negada ni olvidada. No importa la apariencia estoica o expresión de frío desdén, la realidad está en sentir la enormidad de lo que hemos perdido.
No creo que una persona pueda cambiar el mundo por sí sola, pero así como un diluvio no es más que una colección de gotas de agua, cada persona que pueda juntar razón y emoción entendiendo que estamos en un camino destinado al fracaso, puede ir poco a poco sumándose como gota de agua para cambiar nuestro rumbo colectivo.
¿Qué hacer? No lo sé exactamente, Al Gore tiene una serie de consejos muy buenos, pero el verdadero cambio vendrá por el ejercicio de nuestras voluntades. No olvide nunca que las grandes industrias le quieren vender, y que para ello deben de ajustarse al mercado; así como los políticos quieren gobernar y para ello deben ajustar sus ideologías a las del pueblo que los elije.
Sea un consumidor que demanda desarrollo sustentable, sea un ciudadano que exige políticas de protección sanas, no dude nunca del poder de la masa crítica y recuerde: Si influye en otros podemos juntos causar un diluvio de opinión.
1. ¿Quién quiere ser John Malkovich?. http://www.imdb.com/title/tt0120601/
2. El Origen de las cosas: http://www.tu.tv/videos/el-origen-de-las-cosas














