«Quedarse en las palabras es cosa de la mayoría, pasar a la acción es lo que deja huella y hace historia. Construye tu sueño con pasión y dedicación para que perdure en el tiempo.”
Conozco miles de cuenta cuentos que me hablan de las glorias de sus ideas, escuchar las historias de las personas, lo que hicieron en el pasado o lo que planean hacer es muy interesante. He escuchado la visión del progreso de muchos, y tengo la mía propia. Sí, soy un hombre de ideas.
Hacer que la tecnología contribuya a mejorar la calidad de vida de las personas, es una forma de vida. Pero fíjense en la primera palabra del párrafo «HACER» no dice, pensar, velar, observar o imaginar dice –hacer–. Siempre me ha gustado construir.
Cada día nos vemos asediados por el que hacer ordinario y olvidamos construir constantemente algo en pro de nuestros sueños. Yo, todos los días pongo un grano de arena, ya lo he planeado así, estoy construyendo en la dirección que yo creo correcta. Y ese grano diario me permite sentir libre en mis ideas y no preso en mi vida. El trabajo me mantiene en contacto con la vida presente, pero construyo para pasar progresivamente de esta a la vida futura que sueño.


En una comparación astronómica de nuestro viaje como especie las pequeñas cosas que cada uno de nosotros construye, nuestros granos de arena, son en el viaje por la vida que hacemos como humanidad las partículas que al desprenderse y hacen la cola, dando brillo a nuestro cometa.
Lo pensado y lo soñado puede ser precioso, pero si no se cuenta, dibuja, diseña o se escribe nadie lo comprenderá y si nadie lo construye, no habrá quien lo disfrute, Es por ello que cuando se tiene una idea se debe comentar, escribir, dibujar, esculpir o construir.
Lo aprendido y lo aceptado como un hecho, son realidades que llegan, pero la realidad más importante es la que decidimos construir utilizando las que ya tenemos, es sobre estas realidades que nuestros hijos podrán levantarse y surgir con un mejor nivel de vida que el que tenemos. La filosofía, las matemáticas y todas las ciencias; La pintura, la arquitectura y todas las artes son realidades que nuestros padres crearon y dejaremos a nuestros hijos.
Pero no sólo debe escribirse, dibujarse o construirse, se debe hacer con amor, con pasión, sabiendo lo que se hace prestando atención al detalle. Pues la calidad de lo que construyamos servirá de base para el futuro, el enseñar sin pasión hace alumnos deficientes, y el tocar música sin pasión aburre al público. ¿No pretenderás construir un andamio inestable para tus descendientes?


Las Pirámides en Egipto y México, Los Jardines Colgantes de Babilonia, Los templos de Zeus y Artemisa, El Mausoleo en Halicarnaso, El Coloso de Rodas, El Faro y la biblioteca de Alejandría, Petra, El Taj Mahal, La Muralla China o Machu Picchu son prueba de ello. Pues lo que se construye con amor, pasión, fe y decisión, perdura, permanece. De algún modo es encontrado, es recordado y grabado en la historia; o reaparece de entre las ruinas de una civilización para admiración de quienes lo encuentran.













