Montando la tercera ola

    0
    746
    Tercera Ola

    Tercera Ola¿Qué es la tercera ola?

    En 1979, el futurólogo AlvinToffler, escribió un libro sobre los procesos de cambio en la estructura social económica y política.

    Alvin describe tres “olas” la primera  se trata de la Revolución Agraria (8000 a.C. hasta el siglo 17), donde afianzamos los paradigmas sociales necesarios para terminar nuestra fase nómada y construir las ciudades que dieron origen a nuestra civilización.

    La segunda “ola” inicio con la Revolución Industrial (1650), cambiando la organización del mundo al reemplazar el esfuerzo físico por herramientas, masificando la producción, pero arrastrando la unificación de productos, medios e ideologías, para poder trabajar con la inflexibilidad de las maquinas que usábamos.

    Según Toffler, en 1979 la humanidad estaba en la cúspide de una tercera “ola”,  en la cual herramientas más flexibles eran apoyadas con nuevos métodos de comunicación como la recién establecida “Internet” en su perspectiva estas podrían traer un cambio estructurante de la sociedad humana.

    No cabe duda, estamos viviendo la tercera ola. Algunas de sus características son la descentralización, desmasificación y la personalización… todas necesarias para el rescate de las necesidades individuales y la diferenciación.

    ¿Cómo montar la tercera ola?

    Es importante notar las tendencias del sector productivo: Ya no es importante manufacturar 1.000 objetos de un modelo, sino 100 objetos de 100 modelos diferentes…. Ejemplos como el enorme éxito de Dell, donde cada computador se construye bajo especificaciones del usuario, son clave para la definición de cualquier esfuerzo de tercera ola.

    También es crucial entender que el Internet impactará todos los medios en todos los campos de todos los sectores económicos de todo el mundo… sin excepciones.  Un buen ejemplo es NetFlix, una compañía que “alquila” películas por Internet: los usuarios se registran y pueden “sacar de la librería” los últimos estrenos del cine para verlas en su computador por Internet cuando quieran, el cambio de paradigma devastó a Blockbuster, una cadena de alquiler de películas, en un trimestre.

    El reto que presenta el Internet es la velocidad del cambio: El planeta entero está expuesto a la misma información, presentando oportunidades equivalentes a todo el que las desee explotar.

    En cualquier momento puede surgir un “Netflix” en su mercado, con un cambio tan radical en la manera de hacer las cosas que debe poder adaptarse con agilidad y estar dispuesto a re-estructurar su modelo de negocios en menos de un trimestre.

    En resumen, si desea montar la ola necesita:

    • Creatividad y flexibilidad para generar productos que promuevan diferenciación y se adapten a la identidad del usuario.
    • Productividad para cubrir necesidades a nivel global, insertando su producto/servicio/sector en Internet antes de que otro lo haga… y si otro ya lo hizo, tener la flexibilidad para adaptarse rápidamente.
    • Estar listo para adecuar o cambiar su modelo de negocios con agilidad, productividad y excelencia, cuando el mercado así lo dicte.

    ¿Cuál es la clave para lograrlo?

    Primero hay que desbancar algunos paradigmas:

    • Hoy en día la tecnología y la información es accesible a casi cualquiera, ya la clave no son los secretos industriales.
    • Antes era clave conocer a los proveedores, pero ahora todos están a un “google” de distancia, la clave ya no es el suministro.
    • Los procesos de negocios han elevado a una escala de complejidad y velocidad, que ningún individuo puede mantenerse al tanto de todo, la clave ya no es la directiva.

    Si no es la receta, ni la estufa, ni el cocinero… ¿Qué queda?

    Queda la suma de todos los anteriores en un equipo multi-disciplinario, motivado, enfocado y comprometido; la clave del éxito en la tercera ola es la gente.

    Ya no basta con tener “empleados”, pues estos no tendrán el nivel de compromiso y motivación necesarios para sobrevivir en el mercado.

    Otro cambio de paradigma: Las remuneraciones variables tampoco sirven. Por supuesto que se debe dar una remuneración justa por el trabajo, pero los sistemas cuyo fundamento son bonos monetarios y  recompensas variables siguen siendo de segunda ola.

    Estudios recientes han demostrado que los sistemas basados en remuneraciones dejan en mayor número malos resultados que buenos, el futuro es tener un equipo que esté intrínsecamente motivado, llevado adelante por los tres factores primarios que la Psicología Positiva y Neurociencia han determinado son más óptimos:

    1. Autonomía: Si hay algo que nos diferencia del resto de la vida en la tierra, es nuestro impulso a ser libres. Este motivador ha generado enormes actos de nobleza y valentía que recordamos como los puntos más importantes de la Historia.

    Cuando una persona tiene la libertad de actuar según sus propios ritmos y bajo sus mejores esquemas internos de trabajo, luchará por retener esa autonomía con todo el esfuerzo que sea necesario; una empresa de co-creadores autónomos bajo un enfoque común, buscará la forma de mantenerse competitiva y auto-sustentable con mucha más energía que una de subordinados obedientes.

    2. Maestría: Otro impulso primordial, es el de ser maestros en nuestra materia, los samurái dedicaban su vida a ser supremos en el uso de la espada, los monjes Zen se enfocan de forma indetenible en su estudio de la meditación para alcanzar la iluminación, los maestros griegos buscaban los secretos de la naturaleza con pasión y constancia… ninguno de ellos tenía como objetivo final un nuevo par de zapatos Calvin Klein.

    Al habilitar a los miembros de tu equipo para que busquen cada día ser mejores en múltiples disciplinas que los apasionen, el resultado será no sólo un equipo más capacitado, sino también uno más motivado.

    3. Propósito: ¿Cuál es el punto de todo el esfuerzo? Si para la organización, compañía o familia, es poder cobrar un buen dividendo a fin de año, el objetivo de los miembros será equivalente: Cobrar un sueldo o un bono. Al final cada quien empuja para su lado y no existirá cohesión.

    Una de las tragedias más grandes de nuestro mundo moderno, es que se ha perdido un sentido de propósito, pocos hoy se plantean objetivos de vida. Pero en la Pirámide de Maxwell el punto más alto de motivación humana es el sentido de realización, si no está planteada una meta no hay forma de alcanzar ese motivador.

    La organización debe tener un fin común que trascienda lo financiero, y debe ayudar a sus miembros a conseguir sus propios objetivos, dando un sentido de propósito final que cohesione todos los esfuerzos con el enfoque del samurái, el centro del monje zen y la pasión del maestro griego.

    Una vez que la organización crea un contexto de trabajo que permita un equipo con Autonomía, Maestría y Propósito, el liderazgo debe estar ahí para facilitar el trabajo, poniéndose al servicio del equipo para maximizar su capacidad de producción y guiando los esfuerzos hacia los fines de negocios para mantener el rumbo sin coartar la flexibilidad.

    Es un malabar entre la estructura y la innovación, con un balance intermedio difícil de alcanzar, pero que si se logra le permitirá, seguramente, montar la tercera ola.

    Les invito a ver los siguientes videos:

    El primero es un video de Dan Pink, aclamado autor de negocios, sobre los motivadores Intrínsecos:

    Y el segundo es la charla (a la cual tuve la buena fortuna de asistir), de Brian W. Fitzpatrick y Ben Collins-Sussman, Gerentes de la división de Google en Chicago, sobre el nuevo rol del gerente: el de facilitar el trabajo del equipo.

    Foto por: https://tigscollaborate.wikispaces.com/fc_ubiquitous

    DEJA UNA RESPUESTA

    Por favor ingrese su comentario!
    Por favor ingrese su nombre aquí