Viernes Santo, Haydn y las Siete Palabras

Haydn 7 palabras de cristo

Haydn 7 palabras de cristoEn 1787 la hermandad de la Santa Cueva de Cádiz (España) encargó compositor austriaco Joseph Haydn una obra orquestal que recordase las últimas siete palabras de Jesucristo en la cruz.

La obra “Las Siete Palabras de Cristo”, es ejemplo histórico de como un músico comprometido y conocedor de la esencia musical religiosa, trasciende el mero encargo logrando con esquisites composiciones de espiritualidad profunda.

La obra fue originariamente compuesta para orquesta de cuerdas, se hizo luego una versión coral y de cuarteto de cámara, pero se ha recuperado la versión original, que hoy podemos apreciar.

El empeño sacro que constituye la obra de Haydn constituye un hito en su camino de amor al prójimo, en el social cercano a un clero que dejaba insatisfechas las necesidades espirituales.

Savall Haydn PortadaLa religiosidad de Haydn es causa y efecto de su música, su composiciones son una obra que busca expresar un misticismo profundo preocupado por alcanzar grandes formas que evoquen la majetuosidad divina.

Encuentra en la religión el camino al arte y en el arte la expresion de una fe sentida con intensidad.

“Hace quince años que el canónigo de Cádiz me pidió hacer música instrumental para las siete palabras de Cristo en la Cruz (…) Después de la introducción, subió el obispo al púlpito, pronunció una de las siete palabras y habiendo terminado, bajó y se arrodilló ante el altar. Esta pausa fue completada por la música y así una y otra vez hasta la conclusión…». Asi describe Haydn la naturaleza de su encargo para hacer llegar el mensaje de la Semana Santa a los fieles.

La partes que componen a obra son:

  • Introducción
  • Pater, dimite illis, quia nesciunt, quid faciunt. (Padre, perdónalos, porque no saben, lo qué hacen.)
  • Odia mecum eris in paradiso. (Amen, dico tibi: hodie mecum eris in Paradiso. De cierto os digo, que hoy estarás conmigo en el paraiso.)
  • Mullier, ecce filius tuus et tu, ecce mater tua. (Mujer, ahí tienes a tu hijo. Hijo, he aquí a tu madre.)
  • Eli, Eli, lamma sabacthani. (Dios mio, dios mio, porque me has abandonado.)
  • Segunda Introducción
  • Sitio (Tengo sed)
  • Consumatum est (Se ha consumado)
  • Pater, in manus tuas commendo Spiritum meum. (Padre en tus manos encomiendo mi espiritu.)
  • Terremoto.

El discurso instrumental convierte la obra en una secuencia de escenas de gran contenido lírico, las pausas entre las sonatas que conforman la obra son, de hecho, un receso que invita a una obra de muy singulares características que narra las ultimas horas de Jesús.

Las siete palabras era una obra especialmente querida por Haydn. En una carta que envía a uno de sus editores ingleses ofreciéndole la versión orquestal y explicándole el trabajo dice: “Cada sonata o movimiento está solamente expresado por medio de una música instrumental de tal tipo que provoca la más profunda emoción del alma, incluso en la persona más sencilla.»

 

1

2

3

4

5

6

7

8 y 9

TEXTOS

I. Pater dimitte illis, non enim sciunt quid faciunt.
Padre celeste!
china pietoso
dal trono’l tuo ciglio!
Padre amoroso!
tua santa prole
grazia ti chiede,
per noi mercede
ottenga il figlio!
Noi pure peccatori,
di colpa siamo rei.
Ma sia che ci ristori
ei che per noi mori.
Dio che soffri
per noi così
le colpe toglie.
Padre amoroso,
sia ci pietoso,
ascolta il figlio!.
O padre, mercede
ottenga il figlio.
I. Padre,  perdónalos porque no saben lo que hacen
Padre celestial,
desde tu trono
inclina piadoso tu mirada.
Padre amoroso,
tu santa prole
te pide gracia,
que tu hijo logre para nosotros
tus dones.
Nosotros pecadores
somos culpables de delito,
pero nos redime él,
que por nosotros murió.
El dios que sufrió
así por nosotros
nos libró de pecado.
Padre amoroso,
sé piadoso con nosotros,
¡escucha a tu hijo!
Oh padre, que tu hijo
obtenga tu piedad.
II. Amen dico tibi: hodie mecum eris in paradiso
Tu di grazia sei sorgente
o divino mediator!
Dice, e prega il penitente:
«Di me, giunt’al tuo regno,
deh! sovvenga ti, o Signor!»
Tu gli dai di grazia il pegno:
«Oggi con me sarai in paradiso».
Dio Signor, redentor!
Pentiti quì ci vedi
Della tua croce a piedi.
Almo padre, quì ci vedi!.
Dio Signor, redentor!
Ah! nel punto di nostra morte
quel tuo detto ci riconforte:
“Oggi meco sarai in paradiso!”.
II. Así te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso

¡Tú estás lleno de gracia,
oh divino mediador!
Dice y ruega el penitente:
«¡ Acuérdate de mí
en tu reino,  oh Señor!”
y tú le das prueba de tu misericordia:
» Hoy estarás conmigo en el paraíso».
¡Dios Señor, redentor!
Arrepentidos aquí nos tienes
a los pies de tu cruz.
¡Almo padre, aquí nos tienes!.
¡Señor Dios redentor!
¡Ah! en el momento de nuestra muerte
tus palabras nos reconfortan:
“¡Hoy estarás conmigo en el paraíso!”

III. Mulier, ecce filius tuus, et tu, ecce Mater tua
Vergin madre sconsolata,
singhiozando,
sospirando,
il suplizio rio nefando,
il suplizio de Giesù provasti al cor;
sconsolata alla corce sospirando:
in sí barbaro momento,
di pietá per sentimento,
comme figlio acceti
Gianni il garzon,
fedele in mezzo al dolor.
Vergin madre!
O refugio de’peccatori,
de tuoi flgli ascolta il pianto,
deh!, gli assista’l nome santo!
Madre fonde di perdon,
gli assista’l nome santo!
Quando morte s’avicina,
non lasciarci in abandon;
miserere, madre celeste, regina,
tu ci aita a debellare,
del demon le voglie avare;
Della morte nel periglio
la tua grazia ci sostegni;
fia che degni siam, o madre,
del cospetto divino tuo figlio,
che per te degni siam, o madre!
III. Mujer, ahí tienes a tu hijo, y tú, ahí tienes a tu madre
Virgen madre desconsolada,
llorando,
suspirando,
el suplicio execrable e impío
de Jesús, puso a prueba tu corazón,
desconsolada en la cruz, suspirando.
En este bárbaro momento,
con sentimiento amoroso,
acepta como hijo
al joven Juan,
que se mantuvo fiel en medio del dolor.
¡Virgen madre!
Oh refugio de los pecadores,
escucha el llanto de tus hijos:
que tu santo nombre les asista.
Madre fuente de perdón:
que tu santo nombre les asista.
Cuando la muerte se acerque,
no nos abandones;
ten compasión, madre celestial, reina,
tu que nos ayudas a vencer,
los malignos deseos del demonio.
En el peligro de la muerte
tu gracia nos sostiene;
que seamos dignos, oh madre,
del juicio divino de tu hijo;
que por ti seamos dignos de él, oh madre
IV. Eli, Eli, lamma sabacthani!
Perché m’hai derelitto?
Chi’l misterio scoprirà?
Chi è la mente del Signore?
Possente divinità
rettor e padre sovrano,
siamo l’opra di tua mano,
et or ci slava il tuo divino amor.
Grazia Signor, mercè noi qui ti rendiamo!
Soffrir per noi volesti
scherzo, pena, e rio dolor.
Chi può mai non amarti?
Sol beato chi’n te crede!
Chi può a te mancar di fede?
Chi può mai non amarti?
No, non fia che’l nostro amore
sia diviso dal Signore.
IV. Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?
¿Por qué me has abandonado?
¿Quién descubrirá este misterio?
¿Cuál es el propósito del Señor?
Divinidad todopoderosa,
rector y padre soberano,
somos obra de tus manos,
y ahora nos salva tu divino amor.
¡Bendito Señor, te damos gracias!
Quisiste padecer por nosotros
sufrimiento, pena y abominable dolor.
¿Quién podría no amarte?
¡Sólo quien no cree en ti!
¿Quién no te sería fiel?
¿Quién podría no amarte?
No, que nuestro amor
nunca se separe del Señor.
V Gesù esclama: Ah, sitisco!
Cessi vendetta, odio e furor!
Deh! pietà sentite di lui
sia men duro il vostro cor.
Gesù esclama: Ah, sitisco!
Ma vino e fuel gli date per ristoro.
O martoro, o tormento crudel.
Già cede alla pena,
Gesù non ha più lena.
Gesù esclama: Ah, sitisco!
Cessi vendetta, odio e furor!
Crudi, deh, pietà de lui sentite
sia men duro il vostro cor.
Ah, per spegner la sua sete
gli portete vino e fiel.
O tormento il più crudel!
V Jesús exclama: ¡Ah tengo sed!
¡Cese la venganza, el odio y la furia!
Oh, tened piedad de él
sea menos duro vuestro corazón.
Jesús exclama: ¡Ah tengo sed!
Pero vinagre y hiel le dais para calmarle.
Oh martirio, oh tormento cruel.
Ya cede al castigo,
Jesús ya no tiene aliento.
Jesús exclama: ¡Ah tengo sed!
¡Cese la venganza, el odio, y la furia!
Crueles, oh tened piedad de él
sea menos duro vuestro corazón.
Ah, para saciar su sed
le traéis vinagre y hiel.
¡Oh el tormento más cruel!
VI. Consumatum est
Gesú grida dalla croce
fra l’orror in flebil voce:
è consumato!
Fu fatal per noi quel legno
che salute al fin recò.
O maligni accetati da peccati,
ah, per voi non vè mercede!
Uomo, pensa a te!
cosa mai tu dir potrai,
quando vien dell’uomo
il flglio di gloria pien?
Tu ci salva, o mediatore!
Sommo fonte di bontà!
le tue penne, la tua morte,
salvi o signor ci renderà!
Ed il ciel avremo in sorte,
teco nell eternità.
VI. Todo se ha cumplido
Jesús grita desde la cruz,
entre el horror, con voz débil:
“¡Todo se ha consumado!”
Fue fatal para nosotros aquel madero
por el que se alcanzó la salvación .
Oh malignos, culpables de pecado,
para vosotros no habrá recompensa.
¡Hombre, acuérdate!
¿qué podrás decir,
cuando venga el hijo del hombre
lleno de gloria?
¡Tú nos salvas, oh mediador!
¡Suma fuente de bondad,
tus sufrimientos, tu muerte,
oh Señor, nos salvará!
Y el cielo tendremos por destino
contigo en la eternidad.
VII. Pater, in manus tuas commendo spiritum meum!
Nella tua man, Signor,
lo spirto mio darò.
Or cessa ogni dolore
del bon Gesù che dice:
lo spirto, o padre amato,
a te sia commendato.
Sì nella tua ma, Signor.
Nel dir così
l’uom Dio morì.
Così vince gli orrori
del tartaro profondo,
e per amor del mondo
mori co’ peccatori.
Per questa nova vita
che venderti possiamo?
A’ pie di tuoi ponghiamo
o, Ges´ù, ‘l nostro cor;
l’offerta sia a te, Signor.
A’ pie di tuoi ponghiamo
o, Gesù, ‘l nostro cor;
l’offerta sia gradita a te, Signor.
Nelle tue man, Signor,
lo spirto mio darò.
VII. ¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!
En tus manos Señor,
abandono mi espíritu.
Ahora que cesa el dolor
del buen Jesús que dice:
“Oh padre amado,
a ti encomiendo mi espíritu”.
Así en tus manos, Señor.
Diciendo esto
el hombre Dios murió.
Así venció los horrores
del profundo averno,
y por amor al mundo
murió como los pecadores.
Por esta nueva vida
¿qué podemos ofrecerte?
A tus pies ponemos
oh Jesús nuestro corazón;
te lo ofrecemos a ti Señor.
A tus pies ponemos,
oh Jesús, nuestro corazón;
acepta nuestro ofrecimiento, Señor.
En tus manos, Señor,
abandono mi espíritu.
Il terremoto
L’uom Dio mori.
Rissuonan le cupe caverne.
Tu trema, o Golgata,
morì sulle tue vette.
Ah, fugi, o sol!
Oscura, infausto dì!
si spacchil’iniquo sol,
degli empi reo soggiorno!
Apritevi, o tombe,
e dalle catacombe
sorgete, o padri estinti!
Il suol che vi celò,
di sangue s’imbrattò.
El terremoto
El hombre Dios murió.
Resuenan las profundas cavernas.
Estremécete, oh Gólgota,
murió sobre tus colinas.
¡Ah huye el sol!
¡Oscurece, desdichado día!
¡Se desvanece el inicuo sol,
descanso de los abominables impíos!
¡Abrid, las tumbas,
y de las catacumbas
surgid, oh padres difuntos!
El suelo que os ocultó,
se embebió de sangre.