La Luna está en el oeste al caer la noche, con el brillante planeta Júpiter hacia su derecha o derecha inferior. La cara con forma de V de Tauro, el toro, adornada por la brillante y anaranjada Aldebarán, nos mira debajo de ellos.
La leyenda de Sémele y Zeus
Dentro de la tradición tebana, Sémele era hija de Cadmo, rey de Tebas y Harmonía. Elegida por Zeus como amante, de este engendró a Dionisos en uno de sus encuentros furtivos.
La esposa del Dios, Hera, celosa por los encuentros de su esposo con Sémele, le sugirió a esta bajo la forma de la vieja Béroe (quien fuera la nodriza de la muchacha) que dejara su relación con Zeus pero, al no lograr su propósito, decidió que lo mejor sería castigar a la joven amante.
A este respecto Hera le dijo que, en verdad, estaba siendo engañada pues su verdadero amante no era Zeus, sino un hombre normal y corriente que se hacía pasar por la divinidad aprovechándose para ello de su ingenuidad. Ante esto, y si quería estar segura, debería de pedirle que este le diera alguna prueba de su poder e inmortalidad.
Dicho esto, Sémele no dudó en ir a pedirle a Zeus que le demostrara todo su poder y, este, feliz porque a esas alturas ella ya estaba embarazada, le prometió que le daría todo cuanto ella deseara. Ella, perseguida por las palabras de Hera, le imploró que se le apareciera en todo su esplendor y, aunque el dios trató de persuadirla para que pidiera otra cosa, no encontró el modo de convencerla.
Siendo esto imposible y al parecer como ella le pedía Zeus en toda su magnificencia, los rayos que este desprendía acabaron por abrasar a Sémele. El niño que esta estaba gestando fue arrancado de su vientre por Hermes, cosiéndolo al muslo de Zeus y es por ello por lo que, cuando el bebé nació, se le bautizó como Dioniso (“el dos veces nacido”).
Cuenta la leyenda que posteriormente, fue precisamente Dioniso quien la rescató del Hades, siendo a partir de entonces adorada como Tione (“la ardiente), diosa del matrimonio.
Nota: Esta información sólo es válida para el Hemisferio Norte.
¿Cuántas veces te detienes a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerda el axioma que dice “Como es arriba… es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.
Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo.
Imitar lo observado nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.
Fuentes: radiouniverso.org, sobreleyendas.com
Imagen: sobreleyendas.com















