Hoy en Cocinando con los Dioses vamos a hacer honor a nuestras raíces y a la tradición, para ello mi recomendación es comer aquel alimento que mas nutra nuestro recuerdo. Desde el Algodón típico de las ferias hasta aquellos deliciosos dulces caseros hechos por la mano de la abuela.
¿Qué comer?
Haz memoria o pide un poco de ayuda, e investiga cuál era la receta favorita de tu abuela(o).
Strudel de Manzana
Masa: 300 g de harina, 1 huevo, 50 g de mantequilla, 30 g de azúcar, 1 pellizco de sal, 100 g de agua.
Para el relleno: ½ kg de manzanas reinetas peladas y descorazonadas, 150 g de mantequilla derretida, 150 g de azúcar moreno, 150 g de pasas de Corinto, 100 g de nueces, 1 cucharadita de canela en polvo.
Preparación:
Ponga en la licuadora o vaso todos los ingredientes de la masa (menos la harina) y mezcle 10 segundos en velocidad 4.

Añada la harina y amase 3 minutos y métala en una bolsa de plástico y déjela reposar 15 minutos como mínimo. En un paño o tela blanca grande, espolvoree harina y extienda sobre la masa dejándola muy finita. Haga un rectángulo. Meta las manos debajo de la masa y vaya estirándola hasta que quede finísima, con cuidado de no romperla. Pinte la masa con la mantequilla derretida y reserve.
Coloque en la licuadora las manzanas y la canela. Trocee 4 segundos en velocidad 3 ½, póngale unas gotas de limón, justo en ese momento. Ponga sobre la masa el azúcar, las pasas y las nueces que habrá troceado 5 segundos en velocidad 3½.
Sobre todo ello, ponga las manzanas y la mantequilla que le quede, derretida, dejando un poquito para pintarlo. Empiece a enrollar con el paño apretando al mismo tiempo (si no quiere un strudel tan grande puede hacer 2 pequeños). Antes de terminar de enrollarlo, pinte el extremo con un poco de agua para que selle bien y deje la unión hacia abajo. Píntelo con mantequilla derretida y hornéelo a 180º C durante 30 ó 35 minutos. Sírvalo caliente con una crema chantillí fría o helado.
Curiosidades del Algodón de Azúcar
La base de lo que hoy conocemos como algodón de azúcar nació para el año 1400 en Italia donde los cocineros solían calentar azúcar hasta hacerla líquida y luego, con un tenedor o un utensilio similar, formaban largos hilos flexibles que luego enredaban y los usaban como decoración de otros postres a base de de chocolate o crema. Sin embargo este tipo de preparación consumía mucho tiempo y se tornaba demasiado caro por lo que nunca se tornó popular. No fue sino hasta los últimos años de la década de 1890 cuando los fabricantes de caramelos William Morrison y Jhon C. Wharton crearon una máquina capaz de formar, con el azúcar líquido finos hilos de manera automática, haciendo pasar azúcar líquido mezclado con colorantes por un tejido para formar las hebras.
















