Equuleus, el potro, adorna el cielo nocturno este mes. La pequeña constelación se ve como una pirámide con la parte de arriba plana. Un par de horas después de la puesta del Sol se encuentra como a la mitad entre el horizonte oriental y el punto directamente encima de la cabeza.
El cielo alberga ochenta y ocho constelaciones. Algunas son grandes y brillantes; otras pequeñas y tenues. La constelación más pequeña es también una de las más brillantes: Cruz, la Cruz del Sur. Está tan al sur que no es visible desde casi ningún lugar de Estados Unidos.
La segunda constelación más pequeña es visible en las noches de verano desde, prácticamente, cualquier latitud. Es Equuleus, el potro. Pero, a diferencia de la Cruz del Sur, Equuleus es poco vistosa. De hecho, su estrella más brillante es tan tenue que para verla hay que estar a las afueras o en el campo. La constelación cubre sólo 72 grados cuadrados de cielo –una zona más pequeña que la mano levantada con el brazo estirado.
Su estrella más brillante es Alfa Equulei. Es una estrella amarilla, como el Sol, pero emite mucha más luz al espacio. La estrella parece tenue porque está a unos 200 años luz.
Equuleus no es el único caballo del cielo.
¿Cuántas veces te detienes a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerda el axioma que dice “Como es arriba…es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.
Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo.
Imitar lo observado nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.
Fuentes consultadas: universoonline.org
Foto: constellationsofwords.com
















