Hoy es un día en el que nos vestimos de gala para darle la bienvenida a Urano en el signo del ímpetu: Aries.
Urano en el zodiaco representa la innovación, apertura, descubrimiento, libertad. Por ello, en esta sección no puedo más que invitarlos a degustar un plato extravagante, diferente y exótico.
En éste caso recomiendo la Gastronomía molecular por su excentricidad y ahínco en resaltar las texturas, los aromas y los colores despertando todos los sentidos.
La cocina molecular es la que introduce elementos químicos (nitrógeno líquido por ejemplo) o combina aquellos cuya composición molecular es compatible para la elaboración de sus platos, tiene relación con las propiedades físico-químicas de los alimentos y los procesos tecnológicos a los que éstos se someten, como son el batido, la gelificación, y el aumento de la viscosidad, por mencionar solo algunos.
Todo ello va a depender de los ingredientes que se seleccionen, las mezclas que se hagan entre ellos y las técnicas que se apliquen. Los alimentos son compuestos orgánicos (proteínas, hidratos de carbono, lípidos y vitaminas) y minerales, que cuando son sometidos a procesamiento son capaces de manifestar sus propiedades transformándose en espumas, emulsiones, geles u otras estructuras que pueden ser infinitas en gastronomía, dado que en ella se está continuamente innovando.
En este tipo de prácticas culinarias «buffet molecular», se combina la alta gastronomía y la física, la mayoría servidos la mayoría en copas, como huevo cocinado a 65 grados con puré de patatas al perejil, salsa de queso y trufas; atún con hoja de ostra y salsa de limón, ensalada de bacalao y puré de aguacate; «cavatelli» a la lecitina de soja con ragú de pescado o filete de cerdo con crema de judías blancas y pimientos agridulces. Entre los postres había un helado enfriado con nitrógeno líquido para mantener su textura aterciopelada y una ligera sensación de frescura en la boca.
















