Yo no soy nada, en el sentido de vacío; pero soy la nada creadora, la nada de la que mi yo creador lo crea Todo.
Max Stirner
Cada día hay en el Universo una estela dejada por la acción de otros seres humanos que al igual que nosotros buscaban la excelencia. Hoy esa estela o “semilla del día” fue sembrada por…
Max Stirner fue un educador y filósofo alemán cuyas posturas profundizan en el egoísmo o solipsismo moral. Sus reflexiones filosófico-políticas sobre el individuo soberano sirven de base para al menos una parte importante del anarquismo.
En la foto: Una de las muchas firmas utilizadas por Max Stirner en sus manuscritos
Impacto y prolongación de su obra
La obra de Stirner pasa entonces años silenciosos. Hacia los años 70, el filósofo Friedrich Wilhelm Nietzsche lee su obra, que le influirá en algunas de sus posteriores etapas sin que sin embargo lo cite jamás como fuente, desarrollando la obra de Nietzsche, a pesar de la influencia reconocible, una postura distinta de la que toma Stirner.
Los comentarios que en este período provoca no son, por otra parte, particularmente positivos; así por ejemplo, Karl Robert Eduard von Hartmann comenta en su obra «Die Selbstzersetzung des Christentums und die Religion der Zukunft» de 1874, a propósito del egoísmo rebelde a toda regla y sobre el ensayo de Stirner:
Esta obra, más rica en ideas que las obras completas de este célebre filósofo, es, por la locura carnavalesca de sus resultados perfectamente lógicos, la prueba indirecta más brillante de la imposibilidad de fundar la ética sobre la base del individualismo y de la necesidad de buscar esta base en el monismo. Se ha fraguado contra este libro la conspiración del silencio hasta en los círculos más liberales, y todos se han cubierto el rostro con afectada indignación; pero el secreto terror que se echa de ver en este modo de obrar, prueba tan sólo que no se ha sabido encontrar el punto vulnerable del incómodo adversario, o que se ha retrocedido ante la necesidad de ceñir las solas armas con las cuales se puede herir al egoísmo en el corazón, el monismo y el pesimismo.
Tras la muerte del filósofo alemán Nietzsche en 1900 se plantea desde distintos autores la paternidad última de algunas de las ideas atribuidas al mismo. Un contemporáneo a los hechos, Hartmann, argumentará que Nietzsche habría conocido la obra de Stirner, pues en su «Segunda Consideración Intempestiva», «Vom Nutzen und Nachtheil der Historie für das Leben» (Sobre la utilidad y los perjuicios de la historia para la vida), 1874, había criticado exactamente aquellos pasajes de la obra de Hartmann en los que se rechazaba explícitamente la filosofía de Stirner. Hartmann resalta además el paralelismo de ciertos pensamientos, y plantea entonces la pregunta de por qué Nietzsche, si bien conoció la obra de Stirner (las investigaciones de Franz Overbeck mostraron que en 1874 Nietzsche prestó a su alumno Baumgartner la obra de Stirner, sacada de la Biblioteca de Basilea, y posteriormente otros muchos testimonios incidirían en la misma dirección) y su influencia se proyecta reconocible en ciertos pasajes pese a la deformación nietzschiana, sin embargo lo silenció sistemáticamente.
















