Delfinus, el delfín, está en el este al caer la noche y se desliza alto por encima de la cabeza durante la noche. Sus estrellas más brillantes forman una figura que se ve como un delfín. La estrella más brillante en el patrón, Sualocin, representa la aleta dorsal del delfín.
Delfinus
La mayoría de las constelaciones que configuran el cielo nocturno se parecen poco a sus nombres. Para ver un cangrejo en las estrellas de Cáncer, por ejemplo, hace falta mucha imaginación.
Pero una constelación que sí se parece a su nombre es Delfinus, el delfín. Es un pequeño grupo de estrellas que se está elevando y se va viendo bastante bien en el este al anochecer. Realmente parece un pequeño delfín saltando por el límite de la estrellada Vía Láctea.
En la mitología griega, Delfinus llevó al poeta Arión a lugar seguro, después de que saltara del barco para escapar de unos marineros malintencionados. Al delfín se le recompensó colocándolo en las estrellas.
Ninguna de las estrellas que compone Delfinus es especialmente interesante. La más brillante es Beta Delfini. Está cerca del centro de la constelación y marca el final del torso del delfín. Su cuerpo se extiende hasta el norte de Beta Delfini, y su cola hacia el sur. Beta Delfini es en realidad un sistema de dos estrellas. Las estrellas se formaron a partir de la misma nube de gas y polvo, y siguen unidas por el jalón mutuo de sus fuerzas de gravedad.
Observa cómo aparece el delfín en el este, al anochecer, y se eleva por el sur durante la noche.
¿Cuántas veces te detienes a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerda el axioma que dice “Como es arriba…es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.
Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo.
Imitar lo observado nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.
Fuente consultada: universoonline.org
Foto de: Moonmentum
















