El Altar de los Dioses

Debajo de la curvada cola de Escorpio, el escorpión, profundo en el cielos del sur, Ara, el altar, manda sus zarcillos de humo hacia la Vía Láctea. La débil constelación probablemente se originó en Sumeria hace como 5,500 años.

Esta constelación está situada en una zona muy densa de la Vía Láctea, inmediatamente al sur del gancho de estrellas que describen la cola de Escorpio. En el trópico y en el hemisferio sur es desde donde mejor se aprecia esta constelación: a partir de latitudes medias del norte, resulta invisible.

Esta constelación tiene algunas estrellas de tercera magnitud, como su estrella alfa (una azul-blanca) y su estrella beta (la naranja más brillante). Cabe destacar que contiene el conocido NGC 6193, que es un cúmulo estelar de magnitud 5 que vale la pena observar con prismáticos; el cúmulo está formado por unas 30 estrellas, situadas a 4.400 años luz de distancia. La estrella más luminosa del grupo posee una magnitud de 5.7 y es de color azul-blanco.

Historia mitológica de la constelación

A pesar de que el Altar es una constelación menor cuyas estrellas no tienen nombre, se la conoce desde tiempos antiguos. Normalmente se ha representado el altar sobre el que se quema incienso; en ocasiones, también ha sido interpretada como una pira dispuesta en la cima de un templo o una torre, o como faro.

Para los poetas de Grecia y Roma, Ara representa el altar celestial creado por los dioses en el monte Olimpo para celebrar la destrucción de los titanes y para consagrar su nuevo estatus. Ante ese sagrado altar, los dioses juraron su misión a Zeus, el Dios supremo. Se dice que el humo del fuego que quemaba en el altar sagrado es el origen de la Vía Láctea.

Nota: Esta información sólo es válida para el Hemisferio Norte.

¿Cuántas veces te detienes a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerda el axioma que dice “Como es arriba… es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.

Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo.
Imitar lo observado  nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.

Fuentes: radiouniverso.org, astroyciencia.com
Imagen: constellationsofwords.com