Venus y Aldebarán se alinean en el oeste a la puesta del Sol, con Aldebarán (más débil) a una distancia de Venus como del ancho de un puño visto con el brazo extendido; Venus es más brillante y reina como la «estrella vespertina». Aldebarán es el ojo anaranjado de Tauro, el toro.
El Toro o Taurus representa la fertilidad y la fuerza así como el sentido de protección. Durante muchos siglos y en muchos pueblos ha sido reconocida la casta del toro. También hay que mencionar el significado de los cuernos, que representaban la abundancia. Se cree que tiene origen la constelación de Tauro en la antigua Babilonia. Pero hay más: Según el Investigador Rappenglueck (1997), el toro uro que se encuentra en las pinturas rupestres de la cueva de Lascaux puede representar a la constelación del Toro, lo cual le pondría una edad a esta constelación de cerca de 40.000 años. Lo interesante de esta suposición es la presencia de un grupo de puntos que puede representar a las Pléyades y inclusive, hay un dibujo puede configurar a las Hyades. En la cueva de Altamira, también existen unas imágenes que podrían representar al Toro en su conjunto: una aglomeración de bisontes hembras erguidas o caídas pueden representar las Pléyades y una yegua embarazada podría representar a las Hyades que en su conjunto total con una ciervas, podrían mostrar a la constelación del Taurus (Martín Cano, 2001).
En el antiguo Egipto, los toros eran sagrados y luego de muertos, embalsamados y colocados en tumbas de piedras. En Creta, el toro era un dios y los cretenses creían que el mundo estaba colocado entre dos cuernos que al moverse, hacían a la Tierra temblar.
El sentido de protección del Toro se puede explicar en el hecho de que las Pléyades se encuentran sobre su lomo, como una estrategia de huída ante el acoso de Orión; Zeus, el Padre de todos los dioses, las puso en el cielo a las hermanas bajo la protección del Toro. En la mitología griega se cuenta en la historia de Jasón y los Argonautas que al llegar al reino de los Cólquidas, sitio donde se encontraba en una meseta protegida por un dragón, el Vellosino de Oro, símbolo de la máxima espiritualidad alcanzada. Aetes, el rey de los Cólquidas, Aetes, prometió la entrega del Vellosino a Jasón si vencía al Toro Meneo y posteriormente sembraba con dientes de dragón el campo de Ares, pruebas éstas que ningún mortal había superado. El Toro Meneo era gigantesco y tenía un aliento mortal que exhalaba fuego. Sin embargo, Jasón tuvo la fortuna de que la hija del rey de los Cólquidas, llamada Medea, se enamoró profundamente de él, gracias a una flecha de oro de punta acusada que fue disparada por Cupido por orden de Hera, esposa de Zeus. Medea, que tenía el don de la magia, ungió a Jasón con una pócima que le protegería del aliento del Toro y gracias a esto y a la fortaleza de Jasón, después de no ser afectado por el aliento del toro, se abalanzó sobre éste y montado en su lomo, tras sucesivos saltos y maniobras no pudo deshacerse de Jasón y al cabo de un largo proceso de lucha, el toro quedó finalmente dominado y a su merced Posteriormente Jasón sembró con dientes de dragón el campo de Ares que se convirtieron en esqueletos guerreros que lucharon contra él y tras una ardua lucha, derrotó la última prueba del rey Aetes y se fue a la conquista del Vellosino de Oro, algo que consiguió, no sin antes presentarse en su camino, nuevas y difíciles pruebas que bien fueron superadas, incluyendo la traición del rey y la traición de su hermano tras el regreso con el Vellosino de Oro (Jason and The Argonauts, 2000). El premio de superar tantas y tan difíciles pruebas fue el ser coronado Jasón con el Vellosino de Oro, símbolo de la sabiduría y su unión eterna con Medea, la maga que le permitirá conocer todos los secretos de éste y otros mundos y aún más, los secretos de la vida y de la muerte y posterior a eso, seguir con la conquista de los cielos bajo l a mirada atenta y el apoyo permanente de los dioses del Olimpo.
En otra historia que se relaciona también con el Toro, Zeus el Padre de todos los dioses, se enamoró de Europa, hija del rey Agenor. Un día de los muchos que han pasado por esas tierras, Europa se fue a recolectar flores en un sitio cercano a la costa. Zeus aprovechó esta oportunidad y se convirtió en un hermoso toro blanco que desde el mar se fue acercando a la costa. Europa entrelazó las flores que había recogido y las puso en los cuernos del toro dócil y se montó en el toro que la fue llevando a la costa y luego se introdujo en el mar, transportando a Europa hasta la isla de Creta. De los amoríos con Zeus, nació Minos, quien más tarde se convertiría en el rey de Creta.
Estrellas principales
Alfa, a; denominada Aldebarán, de magnitud 0,99 y color anaranjado visible a simple vista. Se halla a 65 años luz de la Tierra y es una estrella 150 veces más luminosa que nuestro Sol. Forma parte del cúmulo de las Hyades pero como efecto óptico ya que está a mitad de distancia del cúmulo estelar. Se halla situada en el centro de la constelación.
Beta, b; denominada El Nath o Alnath, se halla en el límite con Auriga y también se la denomina g Aurigae. De magnitud 1,68 y color azul se halla a 131 años luz de la Tierra, es una gigante 294 veces más luminosa que nuestro Sol. Se formó en el cúmulo M45 o el de las Pleyades.
Gamma, g; denominada Hyadum I, forma parte del vértice del cúmulo de las Hyades, de magnitud 3,65 y de color anaranjado se halla a 154 años luz de la Tierra, es 64 veces más luminosa que nuestro Sol. Forma parte del cúmulo de la Hyades como componente principal.
Nota: Esta información sólo es válida para el Hemisferio Norte.
¿Cuántas veces te detienes a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerda el axioma que dice “Como es arriba… es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.
Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo.
Imitar lo observado nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.
Fuentes: radiouniverso.org, mallorcaweb.net
Imagen: dmasonline.org
















