La vida se manifiesta en un continuo ir y venir, en un flujo y reflujo constantes, en ciclos perfectos que obedecen a Leyes Cósmicas que ordenan el Universo. Así, celebramos hoy, una vez más, la llegada del Equinoccio Vernal y con él, el término de un año. Este evento astronómico marca la entrada del Sol en el Signo Zodiacal de Aries y con él una renovación total de la naturaleza. En el hemisferio norte, marca el inicio de la primavera, y en el hemisferio sur el comienzo del otoño.
La primavera comienza cuando el Sol ascendente franquea el ecuador celeste; el día es entonces igual a la noche (equinoccio), lo mismo que al empezar el otoño, cuando el Sol, esta vez descendente, corta otra vez en dos el ecuador del cielo.
El equinoccio de primavera señalaba, hace mucho tiempo atrás, la renovación del año. Franqueando el ecuador celeste, el Sol se eleva desde las regiones invernales, dando la señal para despertar a las energías vegetales que duermen bajo la tierra.
Hace alrededor de dos mil años el punto equinoccial de la primavera, caía aún bajo la constelación de Aries que da su nombre a la primera de las dos divisiones iguales del círculo de la eclíptica, trazado por la marcha anual aparente del Sol. Esta etapa inicial de 30 grados sigue consagrada a Aries, pese a la precesión de los equinoccios, que la ha hecho retroceder hacia Piscis.
Celebrado por las antiguas culturas, como la egipcia, hebrea, babilónica, entre muchas otras, los Equinoccios, en la Tradición de la Golden Dawn, y particularmente en la de la Orden Rosa-Cruz Alpha et Omega, cobran un valor preponderante, que se festeja con una solemne, imponente y simbólica ceremonia en la cual tiene lugar la instalación de los nuevos oficiantes del Templo de la Golden Dawn, y además, este momento Cósmico particular se constituye en una oportunidad sin par para trabajar en la Obra del Sol y avanzar significativamente en el proceso de Regeneración y Conversación con el Genio Divino (Santo Ángel Guardián).
Nota: Esta información sólo es válida para el Hemisferio Norte.
¿Cuántas veces te detienes a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerda el axioma que dice “Como es arriba… es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.
Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo.
Imitar lo observado nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.
Fuentes: radiouniverso.org, goldendawnrc.blogspot.com
Imagen: goldendawnrc.blogspot.com