La Luna, Saturno y Espica brillan incesantes.

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11feb20_430spLa Luna forma una cuña alta y delgada con el planeta Saturno y la estrella Espica esta noche. Están en el cielo oriental al caer la noche. Saturno se ve como una estrella dorada brillante hacia la izquierda inferior de la Luna, con Espica directamente debajo de Saturno.

El estruendo de las granizadas es frecuente en esta época del año. Castigan el terreno con trozos de hielo que van del tamaño de balines a pelotas de béisbol, y a veces más grandes.

Si toma un puñado de granizo, podrá apreciar cómo son los anillos de Saturno. La mayor parte de su material también consiste en trozos de hielo, la mayorí­a del tamaño del granizo.

Saturno tiene miles de anillos. Muchos se juntan para formar los brillantes anillos visibles con telescopios. Más allá de esos anillos brillantes, hay otros más pequeños y delgados.

Algunos de los anillos consisten básicamente en hielo, «granizos» tan duros como el granito. Otros son trozos de hielo y polvo. Y otros una mezcla de esos dos.

Esta variedad en la composición sugiere que los anillos se formaron cuando una luna pequeña pasó muy cerca de Saturno y fue destrozada por la gravedad del planeta. Los desechos se esparcieron en una estela muy amplia, y el material de la misma composición se agrupa a la misma distancia del planeta.

Spica está a 260 años luz, lo que significa que la luz que vemos esta noche de Spica en realidad salió de la estrella hace 260 años. Durante ese tiempo, la luz ha atravesado más de mil billones de millas de espacio. Pero la luz tardó mucho más tiempo en recorrer los primeros millones de millas: varios millones de años.

Una estrella crea su energí­a mediante reacciones nucleares en su núcleo. Cada reacción produce un rayo gamma la forma más potente de energí­a.

Nota: Esta información sólo es válida para el Hemisferio Norte.

¿Cuántas veces te detienes a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerda el axioma que dice “Como es arriba… es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.

Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo.
Imitar lo observado  nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.

Fuentes consultadas: universoonline.org,
Foto: espanol.earthsky.org