Júpiter, el planeta más grande en el sistema solar, está en excelente vista esta noche, ligeramente hacia la derecha de la Luna conforme ambos ascienden temprano por la noche. Júpiter se ve como una estrella brillante, y sólo la Luna brilla más que él.
Si observamos estos dos cuerpos, podemos verlos tal como existieron en el pasado hace un segundo, más o menos, para la Luna, y hace una media hora para Júpiter. Y es que los dos están muy lejos de nosotros, y su luz tarda bastante en llegarnos. De hecho, Júpiter y sus lunas ayudaron a los astrónomos a determinar que la luz viaja a una velocidad limitada.
Hasta hace unos siglos, muchos pensaban que la luz atravesaba el universo instantáneamente. Sin embargo, en el siglo diecisiete, el astrónomo danés Ole Romer observó Júpiter y su luna Io, que desaparece periódicamente en la sombra de Júpiter. Medidas cuidadosas permitirían a los astrónomos predecir estos eclipses los cuales podrían, a su vez, ayudar a los pilotos a determinar su posición en la Tierra.
A medida que la Tierra y Júpiter se acercan, el tiempo entre eclipses se reduce. Y, cuando se separan, el intervalo aumenta. A partir de ahí, Romer dedujo que la luz debe viajar a una velocidad limitada. Más de un siglo después, otros astrónomos usaron los eclipses de Io para medir su velocidad: 186,000 millas por segundo.
Nota: Esta información sólo es válida para el Hemisferio Norte.
¿Cuántas veces te detienes a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerda el axioma que dice “Como es arriba… es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.
Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo.
Imitar lo observado nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.
















