La constelación de Cráter, la taza, gotea a través del sur durante las noches de primavera. Ocho estrellas delinean la taza, pero son tan débiles que usted necesitará un cielo oscuro para verlas. Sin embargo, eso es sólo porque están a una gran distancia.
Corvus y Cráter
Para la mayoría de nosotros, en el mundo actual, las estrellas son poco más que bonitas luces en el cielo nocturno. Quizás porque han perdido todo su misterio; sabemos lo que son, dónde están y sus procesos.
Sin embargo, en épocas anteriores las estrellas eran todo un misterio. Muchas culturas crearon historias sobre las estrellas que las relacionaban con objetos y eventos de la Tierra, de los dioses, o de ambos mundos.
Un ejemplo está en la historia de dos pequeñas constelaciones que navegan por el cielo del sur este mes: Corvus, el cuervo, y la adyacente Cráter, la copa.
El dios Apolo envió al cuervo para recoger agua en una copa, pero el cuervo se entretuvo, enojando al dios. Cuando el cuervo por fin regresó, se complicó más la vida al mentir. Por eso, Apolo lo desterró a las estrellas y colocó junto a él a la copa de oro como recordatorio de su error.
Corvus y Cráter están bajas en el sur al anochecer y más tarde ruedan por el cielo del suroeste. Corvus es un grupo pequeño de cuatro estrellas que parece una vela de barco. De hecho, en la antigüedad, los marineros a veces la llamaban vela. Cráter consta de un semicírculo de estrellas –el recipiente de la copa- y un par de estrellas debajo que forman la base.
Corvus
En la mitología griega, los dioses andaban siempre lanzando objetos al cielo. A veces, era la recompensa por un trabajo bien hecho, otras, era como un castigo; y, en ocasiones, los narradores no estaban seguros de la razón.
Tomemos la historia de Corvus, el cuervo. La constelación está baja en el sureste al anochecer, y su arco adorna el cielo del sur por la noche. Las estrellas más brillantes de Corvus forman un cuadrado pequeño pero distintivo.
El cuervo era sirviente del dios Apolo. Una historia cuenta que Apolo envió al cuervo por agua a una fuente cercana. Corvus se entretuvo y tardó mucho en volver. Cuando por fin volvió, dijo que una serpiente no le había dejado acercarse a la fuente. Apolo, enfadado, los castigó enviando al cuervo y la serpiente –y también a la copa- a las estrellas, formando la constelación de Corvus y las de Hidra y Cráter –colindantes con ella.
Una segunda versión de la historia cuenta que Apolo envió a Corvus a vigilar a su amante. Cuando el cuervo regresó diciendo que le engañaba, Apolo recompensó a Corvus con un lugar en las estrellas. Fuera como premio o castigo, el cuervo aletea por el cielo del sur en las noches de primavera.
¿Cuántas veces te detienes a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerda el axioma que dice “Como es arriba…es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.
Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo.
Imitar lo observado nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.















